Mariquita me alegro de que todo vaya bién. A veces se me ocurre la idea de llamaros para preguntar por la salud, pero sé que teneis muchas visitas y no quiero molestar.
Maruja asi es que no nos faltan ni visitas ni llamadas tengo la oreja que se me esta poniendo lisa de pegarme el telefono asi entre la oreja y el oido pero es muy de agradecer todas estas muestras por parte de toda la gente, en un pueblo chico nos conocemos todos.
Por eso Mari. Yo sé que tu consideras que aquí me tienes para lo que necesites y sabes que os deseo lo mejor y ya verás como muy pronto hay alegria; aunque eso tu no lo has perdido, traes el salero de fábrica. Dios aprieta, pero verás como no ahoga.