Bueno pues a darle una vuelta al vocabulario, que me voy a fregar las lanchas, y a ponerle el azulillo a las sabanas.
Que las tengo en la artesilla, con el batiero puesto y el peso jabon.
Y hasta la chambra esta en remojo, como los garbanzos que tengo que esculcarlos.
Mari que no se te pase ningun garbanzo negro,
Carmen, cuando nosotros éramos pequeños y mi madre ponía cocido todo garbanzo que salia negro se lo comía mi hermano porque, decían, que así no iba a la mili.
Luego, al pobre mío, le toco a Ceuta.
Luego, al pobre mío, le toco a Ceuta.
En mi casa me los comia yo,