La madre superiora sale al jardín del convento y le dice a un grupo de monjitas que estaban montando en bicicleta:
- Vamos hermanas, vamos para adentro que ya terminó el tiempo libre.
Las monjitas se bajan de las bicicletas y entran una a una, menos un grupo de
cuatro o cinco monjitas que seguían andando, entonces la Madre superiora furiosa les dice:
- Hremanas así que se hicieron las sordas, ¡muy bien!, si ahora mismo no se bajan de las bicicletas...
mañana mismo les hago poner el asiento!
- Vamos hermanas, vamos para adentro que ya terminó el tiempo libre.
Las monjitas se bajan de las bicicletas y entran una a una, menos un grupo de
cuatro o cinco monjitas que seguían andando, entonces la Madre superiora furiosa les dice:
- Hremanas así que se hicieron las sordas, ¡muy bien!, si ahora mismo no se bajan de las bicicletas...
mañana mismo les hago poner el asiento!