Mari Carmen que yo ya estoy duchado, afeitado, perfumado y mentalizado.
Pero dile a Asunción que se venga con nosotros tambien.
No porque le duele una pierna y no puede bailar.
Pués sentaita en la carroza y a tocar las palmas y cantarle a la Virgen y Rafi lo mismo, que tiene una rodilla más chula que la otra.