Que suerte una bici. Yo me ponía tan contenta cuando me dejaban el plumier de dos pisos, con un lapiz, un sacapuntas, una goma de borrar y media docena de pinturas ALPINO, que no teniamos que apretar mucho al colorear para que no se le gastara mucho la punta, unos calcetines grises o marrones de hilo, una naranja de California que eran grandísimas y una muñeca con la cara de cartón que si la lavabas se le quitaban los coloretes.
Todo esto a compartir con mi hermana y que
felices éramos.
Un beso