La sabia y santa madre superiora estaba muy enferma y a punto de morir, todas las monjitas rezaban junto a su cama y sor Adelina intentaba por todos los medios hacer que la reverenda madre, tomara un poco de leche caliente, pero el esfuerzo era inutil.
Sor Adeina se vá con el vaso a la cocina y se acuerda que las navidades anteriores, un buén cristiano les había regalado un whisky estupendo. Abre la botella y echa ´del buén whisky en el vaso, luego le añade la leche caliente y vuelve con el vaso a la Reverenda madre, que exague y cansada, no se atreve ni a negarse y toma un sorbo, luego otro, luego otro y apura todo el vaso.
Reverenda Madre, diganos alguna palabra de sabiduría antes de partir al Cielo.
Trata de incorporarse la Madre Superiora y con expresión de extasis dice... No vendais esa vaca...
Sor Adeina se vá con el vaso a la cocina y se acuerda que las navidades anteriores, un buén cristiano les había regalado un whisky estupendo. Abre la botella y echa ´del buén whisky en el vaso, luego le añade la leche caliente y vuelve con el vaso a la Reverenda madre, que exague y cansada, no se atreve ni a negarse y toma un sorbo, luego otro, luego otro y apura todo el vaso.
Reverenda Madre, diganos alguna palabra de sabiduría antes de partir al Cielo.
Trata de incorporarse la Madre Superiora y con expresión de extasis dice... No vendais esa vaca...