Está la tarde para irse a una taberna de aquellas del suelo de piedras blancas y negras, con una puerta de cristales con la taleguilla de tierra con la cuerda para que se cerrara sola, en una mesa bencijona con la botella del vino y la caña en la boca para beber al trago y una buena partida al truque y de tanteo, platetes, boca arriba las malas y boca abajo las buenas y la baraja con bastante mugre.