Haz ejercicios diariamente. Practica el perdón, la tolerancia, el respeto, la sensibilidad, el cariño... y tendrás un espíritu "cachas". Y así, cada
noche, en esta competición que llaman vida, ganarás el
trofeo más preciado: la paz interior y el gozo de encontrar el sentido de vivir debajo de la almohada. No te preocupes, hay
trofeos para todos. Mañana ganarás más.