Las aventuras del Cipriano:
Erase el Cipriano que gustaba de llevar a su loro sobre el hombro izquierdo. Iba con su carro por un camino polvoriento, cuando el viejo borrico que tiraba de ella se para de repente. - ¡Arre, burro del demonio ¡- le grita el Cipriano sin que el animal le haga ningún caso. Le atiza con la vara: - ¡Muévete ya, bestiajo ¡En eso que pasa por allí un amigo de Cipriano. - ¡Hola, Cipriano, ¿qué hay? -- Pues, el burro que ya es viejo y cada vez más terco. ¡Arréale ¡- dice el ... (ver texto completo)
Erase el Cipriano que gustaba de llevar a su loro sobre el hombro izquierdo. Iba con su carro por un camino polvoriento, cuando el viejo borrico que tiraba de ella se para de repente. - ¡Arre, burro del demonio ¡- le grita el Cipriano sin que el animal le haga ningún caso. Le atiza con la vara: - ¡Muévete ya, bestiajo ¡En eso que pasa por allí un amigo de Cipriano. - ¡Hola, Cipriano, ¿qué hay? -- Pues, el burro que ya es viejo y cada vez más terco. ¡Arréale ¡- dice el ... (ver texto completo)
