Quiero felicitar a todos los habitantes de este
Barrio nuestro tan buén colodro.
Yo pasé muchos dias de mi más tierna infancia al amparo de esta
Ermita y esta
Cruz.
EL BARRIO, por aquel entonces estaba muy distinto y muy deprimido, la Ermita, ahora
Parróquia, estaba en
ruinas y dentro estaba frío, triste y desnudo el pobre
San Sebastian. Pero siempre tenía el Barrio algo especial y de las lágrimas manaban risas; es nuestro espíritud colodro; formales, sesudos, fuertes, humanos y trabajadores,
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