EL PORVENIR: Ya falta poco para la siega yo la recuerdo con alegría,...

Ya falta poco para la siega yo la recuerdo con alegría, las cuadrillas de segadores que por aquella época acudían a seghar, recuerdo que mi madre nos metia miedo para que no nos fueramos lejos y decía que venían los mangurrinos, mi padre según recuerdo que me decía mi abuelo era un buen segador y cuando la siega no le faltaba amo, como se decía entonces, creo recordar que el padre de Rafa también era de los bueno, a mi me empezó mi abuelo a enseñarme y aún tengo la señal del medio dedo que me lleve con la hoz y me decía; los segadores buenos siempre se cortan los dedos para aprender, para el año que viene te voy a hacer unos dediles y verás como no te cortas. ya no hubo año siguiente pues al poco tiempo me fui del pueblo.
Para los minero era una forma de llevar otro jornal a la casa, yo recuerdo a mi padre venir del trabajo a las seis de la mañana, lavarse un poco e irse a segar, bueno yo creo que mi padre era de dos jornales casi siempre porque cuando no habia siega había escarda, a mi la jente que lo ha conocido lo primero que me dicen de él es que era muy trabajador.
yo le llevaba la merienda al tajo que solía ser pan con morcilla y tocino o torreznos y el día que había suerte alguna totilla de patatas, me quedaba con él a espigar para el gorrino y las gallinas.
Mi madre me compraba un sombrero de paja, yo me lo ponía los primeros días luego aquello me molestaba en la cabeza y ya no me lo ponía.
Recuerdo vagamente ver a los trabajadores en la plaza del pilón esperando que algún manigero de alguna finca los llamara para ir a segar, las cuadrillas que venían de fuera segaban a destajo y quitaban muchos jornales en el campo,
A medio día se echaba una poquita siesta debajo de una encina si la había o en la misma sombra de los haces de mieses. Yo aprovechaba para buscar nido de tórtolas o coger algún perdigón, a mí lo que de verdad me gustaba es estar en el campo. Ahora en la lejanía recuerdo a aquellos hombres encorbado con la hoz en la mano segando a ras de la tierra porque la paja también había que aprovecharla, sudando, con un sol de justicia, y mal comidos. Eso sí que era levantar a españa, ¿cuánto habrán sufrido esas criaturas? Bueno otro día sigo que ya me pierdo. Besos, Paco.