Sebastián, nosotros salimos tarde. Mi puerta no podemos abrirla antes de las diez de la noche. Si metemos la llave podemos electrocutarnos, el Sol se marcha del pueblo despidiendo se en mi santa puerta.
Como para sentarse a tomar el fresco por la noche. Estarán las lanchas calentitas (si es que todavía hay lanchas)