¡Cuando salí de mi Tierra, volví la cara llorando, por que lo que más quería atrás me lo iva dejando. Tenía cuatro años de edad y nunca ha cicatrizado mi herida. Nadie debería abandonar su lugar de nacimiento. ¡Tendría que estar prohibido!. A veces mi imaginación me propone organizar un encuentro de todas las personas que aún viven y son de Bujalance, llevarlas hacía allí y que cada una de ellas, si le apetece pueda explicar, que fue de su vida fuera de Bujalance. ¡Despertad, sólo ha sido un sueño!