A pesar de todo, el cortijo, también tenia sus fases de vida bucólica; de amaneceres y anocheceres calmos, en los que la sierra Horconera, las encinas y los quejigos y los grandes olivares, parecían dibujos, de lo quietos que estaban, recortados contra el cielo. A veces, se formaban brumas, neblinas, que subían por la sierra hasta el Morrión, haciéndolo aparecer y desaparecer, como si fuera presa de un encantamiento. La luz se iba haciendo glauca y tenue, hasta convertirse en sombras y oscuridad. ... (ver texto completo)
El abuelo tenia un hermano, ácrata y culto, que vivía en Francia y de tarde en tarde aparecía por el cortijo. Recuerdo una visita con el, a una pedanía, en Badajoz, destruida por la ya muy lejana guerra civil. El silencio de su única calle parecía eterno. Las paredes estaban agujereadas por las balas y el tiempo. Y el matorral, iba comiéndose poco a poco aquellos restos, de los que colgaban ramas en flor, parasitadas a su vez por la hiedra. Todo parecía muerto y sometido. Aunque, al lado de una alberca ... (ver texto completo)
En el cortijo, la vida no era fácil ni comprensible, sobre todo para mis tíos y tías, que se veían sin futuro, marchitándose lentamente, hasta doblegarse ante la realidad, ante las leyes del sistema y del señorito, que no daban más opción que adaptarse al mundo creado por ellos y para ellos: la ley del latifundio, como decía un vecino. Así, se dieron cuenta que no podían tener ni objetivos propios de mejora, ni futuro, siendo el desencanto cada día mayor y precipitando la migración. A pesar de ser ... (ver texto completo)
A pesar de todo, el cortijo, también tenia sus fases de vida bucólica; de amaneceres y anocheceres calmos, en los que la sierra Horconera, las encinas y los quejigos y los grandes olivares, parecían dibujos, de lo quietos que estaban, recortados contra el cielo. A veces, se formaban brumas, neblinas, que subían por la sierra hasta el Morrión, haciéndolo aparecer y desaparecer, como si fuera presa de un encantamiento. La luz se iba haciendo glauca y tenue, hasta convertirse en sombras y oscuridad. ... (ver texto completo)
EL CORTIJERO Para el abuelo, ser cortijero, gañan y capataz, era algo hermoso, porque la brega con las tierras y su cultivo, permitían comer, seguir viviendo y sentirse útil, en aquella época convulsa. En cambio, mis tíos y tías, pensaban que la explotación inmisericorde, sin horarios, sin fiestas, sin vacaciones, miserablemente pagados, convertían de forma prematura al habitante del cortijo, en un ser envejecido y averiado, al que se exprimía hasta el limite. En verano, cuándo los emigrados volvían ... (ver texto completo)
En el cortijo, la vida no era fácil ni comprensible, sobre todo para mis tíos y tías, que se veían sin futuro, marchitándose lentamente, hasta doblegarse ante la realidad, ante las leyes del sistema y del señorito, que no daban más opción que adaptarse al mundo creado por ellos y para ellos: la ley del latifundio, como decía un vecino. Así, se dieron cuenta que no podían tener ni objetivos propios de mejora, ni futuro, siendo el desencanto cada día mayor y precipitando la migración. A pesar de ser un niño, fui testigo de como se iban abriendo abismos en lo viejo, en lo antiguo, que chocaban con la tenacidad y la perseverancia de mis tíos por salir de ese circulo que terminaba rompiendo a las personas. ... (ver texto completo)
El lugar más emblemático y deseado del cortijo era la cámara, a la que se subía por unas escaleras estrechas, percibiéndose, ya, desde el primer escalón, un olorcillo agradable y excitante a chorizos, morcillas, jamones, condimentos, quesos de cabra, de oveja, los cantaros de aceite, las ristras de ajos y pimientos secos, las guindillas, el pan de higo...; y era un lugar muy frecuentado en Cuaresma, época de abstinencias y hambres, en nombre de lo sagrado y del férreo control de la abuela. La huella ... (ver texto completo)
EL CORTIJERO Para el abuelo, ser cortijero, gañan y capataz, era algo hermoso, porque la brega con las tierras y su cultivo, permitían comer, seguir viviendo y sentirse útil, en aquella época convulsa. En cambio, mis tíos y tías, pensaban que la explotación inmisericorde, sin horarios, sin fiestas, sin vacaciones, miserablemente pagados, convertían de forma prematura al habitante del cortijo, en un ser envejecido y averiado, al que se exprimía hasta el limite. En verano, cuándo los emigrados volvían ... (ver texto completo)
¨ËL OTRO MUNDO¨del cortijo Era un mundo del que nunca se hablaba, y llamabase justamente así: El otro mundo. En el, tenia cabida lo incomprensible, lo sobrenatural, lo supersticioso, los aojamientos, los desaojamientos, los rituales de amarres y desamarres, el curanderismo, la muerte y la vida. La abuela, era la suma sacerdotisa de ese mundo. En una alacena guardaba una imagen de Santa Barbara y otra de Pómba Gira, madre de los amarramientos, una especie de idolilla barriguda, con ojos saltones y ... (ver texto completo)
El lugar más emblemático y deseado del cortijo era la cámara, a la que se subía por unas escaleras estrechas, percibiéndose, ya, desde el primer escalón, un olorcillo agradable y excitante a chorizos, morcillas, jamones, condimentos, quesos de cabra, de oveja, los cantaros de aceite, las ristras de ajos y pimientos secos, las guindillas, el pan de higo...; y era un lugar muy frecuentado en Cuaresma, época de abstinencias y hambres, en nombre de lo sagrado y del férreo control de la abuela. La huella ... (ver texto completo)
Continuemos con la saga del Cortijo. En el cortijo no había luz. Nos alumbrábamos con el carburo. Ignoro si la compañía eléctrica de la época tenia el monopolio del mismo. Y también con el candil, que daba una luz fantasmagórica y como más intima, y que casualmente, solía encenderse cuándo los novios venían a ver a las titas, con la excusa por parte de ellas de que no quedaba carburo. Si, es curioso cuándo lo recuerdo. Hagamos una composición de lugar: La chimenea crepitando, con un fuego capaz y ... (ver texto completo)
¨ËL OTRO MUNDO¨del cortijo Era un mundo del que nunca se hablaba, y llamabase justamente así: El otro mundo. En el, tenia cabida lo incomprensible, lo sobrenatural, lo supersticioso, los aojamientos, los desaojamientos, los rituales de amarres y desamarres, el curanderismo, la muerte y la vida. La abuela, era la suma sacerdotisa de ese mundo. En una alacena guardaba una imagen de Santa Barbara y otra de Pómba Gira, madre de los amarramientos, una especie de idolilla barriguda, con ojos saltones y ... (ver texto completo)
El cortijo tenia 2 mundos. Uno se llamaba abuelo y abuela, lleno de amor, de palabras cariñosas y de mimos. El otro mundo era más siniestro. En el se contaban historias tristes de la guerra civil, historias de aparecidos, y sobre todo se hablaba de los caprichos del señorito. Por empatía terminé perteneciendo a los dos mundos. Alrededor del cortijo se extendían los olivares, la sierra llena de quejigos y encinas centenarias, los arroyuelos que iban a morir al rio Salado, de cuevas y de zorros. A ... (ver texto completo)
Continuemos con la saga del Cortijo. En el cortijo no había luz. Nos alumbrábamos con el carburo. Ignoro si la compañía eléctrica de la época tenia el monopolio del mismo. Y también con el candil, que daba una luz fantasmagórica y como más intima, y que casualmente, solía encenderse cuándo los novios venían a ver a las titas, con la excusa por parte de ellas de que no quedaba carburo. Si, es curioso cuándo lo recuerdo. Hagamos una composición de lugar: La chimenea crepitando, con un fuego capaz y ... (ver texto completo)
La casa del abuelo era un gran cortijo cerca de Lagunillas, lleno de habitaciones oscuras, de pasillos empedrados y de escaleras estrechas, que subían a la cámara y al pajar. Cada cosa tenia su perfume. Olia a chimenea, a gallinas, a conejos, a leche, a fruta, a yerba, a muerte y a eternidad. Con el abuelo aprendí a conocer los árboles, el sol, las tormentas, los animales y las estrellas. Era lo más imprescindible para comenzar la vida. Y la comencé. Y después de muchos años, y desde muy lejos, la ... (ver texto completo)
El cortijo tenia 2 mundos. Uno se llamaba abuelo y abuela, lleno de amor, de palabras cariñosas y de mimos. El otro mundo era más siniestro. En el se contaban historias tristes de la guerra civil, historias de aparecidos, y sobre todo se hablaba de los caprichos del señorito. Por empatía terminé perteneciendo a los dos mundos. Alrededor del cortijo se extendían los olivares, la sierra llena de quejigos y encinas centenarias, los arroyuelos que iban a morir al rio Salado, de cuevas y de zorros. A ... (ver texto completo)
La casa del abuelo era un gran cortijo cerca de Lagunillas, lleno de habitaciones oscuras, de pasillos empedrados y de escaleras estrechas, que subían a la cámara y al pajar. Cada cosa tenia su perfume. Olia a chimenea, a gallinas, a conejos, a leche, a fruta, a yerba, a muerte y a eternidad. Con el abuelo aprendí a conocer los árboles, el sol, las tormentas, los animales y las estrellas. Era lo más imprescindible para comenzar la vida. Y la comencé. Y después de muchos años, y desde muy lejos, la ... (ver texto completo)
Estoy haciendo arbol genealògico, algun descendiente de
Apellidos: Vida Martínez, Martínez Chanda, Martinez Marroqui o Chanda Fernàndez de la Puebla, todos nacidos en Cabra.
Gracias

Ç
Una ciudad muy bien cuidada y muy señorial. Yo fui a fotografiarla a proposito en 2011 en mi estancia en Andalucia. Me gusto mucho. Muy buen recuerdo. Mis fotografias son otro estilo. Espero subir algunas cuando tenga tiempo. Sobre todo de la fabrica de aceite "NUÑEZ DE PRADO" (muy buen aceite; yo lo sigo comprando en Madrid en El Corte Ingles). UN SALUDO, Andaluces. PUJANTE/02OC2023.
Es la fuente de El gayumbar. Si existe la Asociacion juvenil El Gayumbar.
Esta imagen se trata de Nuestra Señora del Carmen de Priego de Córdoba ya que la de Las Lagunillas es diferente
povrdano el canuelo priego
Yo soy Povedano y el año pasado estuve en el Caluelo y me reencontré con mi familia
Buenas tardes buscando informacion para mi arbol genealogico, hemos viajado a Baena 2019, hermoso conocerlo pero sin suerte pues no teniamos muchos datos, no pudimos ubicar nada ni en el ayuntamiento ni en el municipio, solo teniamos unas cartas postal de mis bisabuelos Purificacion Serrano y Juan Ordoñez desde ese pueblo, y de mi abuela Maria Ordoñez Serrano, han pasado muchisimos años pero siempre hay esperanza de encontrar algo, ahora ubicamos esta pagina y seguimos buscando,. gracias Maria saludos