Quien quiere a su madre no puede ser malo. El pato es feliz en su sucio charco porque no conoce el mar.
La virtud de los padres es una gran dote. He cometido el peor pecado que uno puede cometer: no he sido feliz.
Es un dichoso infortunio el no tener hijos. La felicidad consiste en ser libre, es decir, en no desear nada.
Economizad las lágrimas de vuestros hijos a fin de que puedan regar con ellas vuestra tumba. Lo que no habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro.
A la gloria de los más famosos se adscribe siempre algo de la miopía de los admiradores. La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia.
La fama de las mujeres se regula, como la de los médicos, por las visitas que tienen. La mano que mece la cuna rige el mundo.