Como bien sabes, Caballero Andaluz, yo siempre fui más de Quevedo que de Góngora, y más concretamente de Baltasar Gracián. Pero ya que me
provocas, añado, que definitivamente abrazo más la vida libertina del madrileño (que llegó a ser conocido como Francisco de Quebebo), que la no menos libertina –pero casi siempre eclesiástica- del cordobés. Y más, que tú me entiendes bien, prefiero un arresto en la taberna que un sermón en la
parroquia. Ahora bien, si el cura es parlanchín y tiene buen vino,
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