Mi buen amigo Francis, he entrado en las dos páginas y te noto apesadumbrado, circunstancia que a todos los que te queremos nos entristece.Nos tienes un poco mal acostumbrados, ya que tus palabras suelen ser animosas y con ellas logras que nos contagiemos de tu habitual alegría.Quizá llega un momento en que los demás nos apoyamos tanto en tí que nuestras demandas te roban energía.Pues nada, mi niño, ahí va toda la fuerza de tus amigos para tí.Anda, que tú sabes que, aunque dentro de unos días cambies ... (ver texto completo)