-Gracias Manuel, tu leyenda me trae muchos recuerdos. Yo soy hijo de aquel fontanero que encontrastes a tu paso por las
Casas Nuevas, cuando tras levantar aquella tapadera redonda de hierro cerraba una de las llaves de paso del
agua para poder reparar la avería.
Aquello del collo era una gran solución para nosotros, pues a pesar de los pinchazos en las manos, cogíamos algunas perras para nuestros pequeños gastos sin tener que pedirlas a nuestra
familia.
Manuel, un abrazo.- Antonio
Felices.