A cuanto miedo me metieron mis padres con el "tio sinero" y ademas lo hacian con toda la razon ya que fui un niño inquieto y cada vez que me veia solo cojia el camino que lleva a la casa de Salvador Cabrera aqui en las MInas y me escapaba a jugarcon la Prudencia.
Un saludo José Mª
Con este asunto del “tiosinero”, yo también pasé mucho, pero mucho miedo, sobre todo cuando estaba con el
ganado, sólo y por aquellos andurriales. Por suerte, cuando íbamos a lugares muy solitarios y alejados, nos juntábamos varios pastores y de paso, armábamos algún
juego; mientras tanto las
cabras y
ovejas gozaban de un pequeño recreo. Por suerte para nosotros, eran lugares espaciosos y alejados de bancales sembrados u
olivos a los que pudieran causar daño, como la sierrecica, o alguno que otro
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