Mucho me honra lo que una persona que ha visto tanto mundo como usted, piense de mí casi sin conocerme. Realmente resulta difícil en un mundo como el de hoy de jefes y políticos desleales, traidores, conformistas, chaqueteros y sivergüenzas encontrar gente diferente. Pero todavía queda gente sana y desinteresada, Don Leocadio. Le agradezco de corazón su solidaridad; de alguna manera me hace sentirme respaldado con solo saber comprender mi situación de indefensión en el asunto del cortijo de mi familia. ... (ver texto completo)