Cuando llegamos desde Fernán Pérez mi familia y yo, a Las Casas Nuevas en la primavera ó verano del año 1953, recuerdo con tristeza que, ese mismo año, mi padre compró con la mayor de las ilusiones un receptor de radio el cual conserva mi madre en su casa con todo el cariño que se le puede tener a los mejores de los recuerdos de un ser tan querido para nosotros. No olvidaré nunca, cuando fuí con mi padre a comprar aquel receptor a la casa de un hombre al que, le llamábamos "el sastre". No se me olvidará ... (ver texto completo)