Amigo Gildo, me acuerdo como si hubiese sido ayer, como hicimos aquella caseta para unos grandes futbolistas o en esos momentos era lo que creíamos, junto a nosotros allí nos sentábamos aquellos niños con nuestras ilusiones. Porque eran eso, ilusiones. Parece que los estoy viendo hablar sentados en el suelo de aquella caseta, Indalecio López y su hermano Juan, Basilio Domínguez y su primo Juan José el terreollo, Joaquín el de Adolfo, recuerdo que de portero jugaba Paco Pérez el hijo de Manuel el ... (ver texto completo)