Hermenegildo, dichoso tú que permaneciste en tu pueblo de nacimiento, mas que yo. Me pides que cuente vivencias en nuestro querido Rodalquular, haciendo un poco de memoria recuerdo, que un buen día amanecí con un dolor de mueblas de "aupa" y ni corto ni perezoso me encaminé a la casa de D. Amor el practicante, el no estaba en su domicilio, pero si estaba su hijo Amorcico, le conté mi problema y me dijo que se comprometía a solucionarlo y ni corto ni perezoso, cogío los “Útiles” y sin anestesia ni ... (ver texto completo)