También mi lugar en el equipo está mejorando día a día, al igual que mi sensación con el F10
El asturiano, que dio 132 vueltas al trazado e hizo el segundo mejor tiempo de la jornada (1:20.115), tras el australiano del Red Bull Mark Webber (1:19.299), afirmó a la web oficial de Ferrari que "los resultados son positivos" porque esta sesión larga con la pista seca le ha servido para familiarizarse mejor con el coche nuevo.
El piloto español de Ferrari Fernando Alonso se mostró "satisfecho" de las pruebas que la escudería italiana de Fórmula Uno ha desarrollado hoy en el circuito de Jerez, donde ha podido efectuar un trabajo amplio sobre una pista seca.
Alonso: 'Vamos mejor día a día'
No es tampoco la dulce heroína de los cuentos editados por Bruguera en los 70 -que hicieron las delicias de quien esto escribe- ni es la princesita de los dibujos animados que se emitieron en los 90, con motivo del aniversario de su muerte.
Años después, la actriz volvería a interpretar a Sissi en Luis II de Baviera, dirigida por Luchino Visconti, aunque de una manera muy distinta a la trilogía (Sissi, Sissi Emperatriz y El destino de Sissi).
Elizabeth no fue la princesa almibarada y tierna, un poco desvaída, que se muestra en las películas de Romy Schneider que en la década de los 50 hicieron creer a las niñas que de verdad existían los cuentos de hadas.
Nadie supo ver la profunda tristeza, la vulnerabilidad que se escondían detrás de esta mujer hermosa, que encandiló al mismísimo emperador de Austria, Francisco José.
Nadie comprendió su camino sin fin, su lucha contra lo establecido
La vieja Europa no estaba preparada para entender a una mujer como Sissi.
Su temperamento independiente, ajeno a las normas sociales, hizo temblar a la timorata Viena y palidecer a la propia reina Victoria, a Isabel II y el rey de Grecia
Atacada por unos, alabada por otros, compadecida por algunos, quizá nadie -ni ella misma- supo qué se escondía en su alma, qué torturaba su corazón, qué quería, qué anhelaba.
La Emperatriz Elizabeth -Sissi- es una figura histórica de sobras conocida.
Sissi fue una mujer enfrentada a su propia soledad, que quiso por encima de todo ser libre y que anduvo obsesionada por sus propios fantasmas; de ahí quizá esa obstinación en seguir caminando, en seguir viajando, en correr, en huir de sí misma.
Y Sissi fue enterrada en la Cripta de los Capuchinos, justo donde no hubiera querido estar nunca.
El 10 de octubre de 1898, cuando la emperatriz se disponía a trasladarse desde Ginebra a Montreux, sufrió el ataque de un anarquista italiano, Luigi Luccheni, que hundió una lezna en su corazón, provocando la muerte inmediata.
Su asesino se suicidó en la celda en 1910
Como colofón, en 1914 el archiduque Francisco Fernando, sobrino de Francisco José y aspirante al trono, fue asesinado en Sarajevo, marcando el inicio de la Primera Guerra Mundial.
El 10 de octubre de 1898, cuando la emperatriz se disponía a trasladarse desde Ginebra a Montreux, sufrió el ataque de un anarquista italiano, Luigi Luccheni, que hundió una lezna en su corazón, provocando la muerte inmediata.
Desgraciadamente no se equivocaba
Cuando la emperatriz se enteró de lo sucedido vaticinó que ella moriría de forma violenta.
En 1897 falleció la duquesa de Alencon, hermana de Elizabeth, en un incendio de París.
Todos estos datos hacen sospechar que Elizabeth era anoréxica.
La emperatriz nunca sobrepasó los 50 Kg, con una estatura de 172 cm.
Elizabeth no se conformaba únicamente con esto, además se sometía a grandes curas de sudor para adelgazar y se pesaba en varias ocasiones al día.
La emperatriz paseaba durante varias horas al día sin descansar.
Dedicaba gran parte del día a realizar ejercicio: equitación, esgrima y grandes paseos
Para mantener esta figura, Elizabeth llevaba a cabo una dieta muy estricta, a base de leche, helado o fruta, comía seis naranjas al día.
Su belleza no tardó en trascender a las cortes europeas, convirtiéndose en un mito entre la realeza
La emperatriz era bella, alta, delgada y lucía una larga y preciosa caballera rubia.
Un viaje que fue objeto de muchos comentarios en las distintas cortes europeas, veían con malos ojos que la emperatriz viajara sin la compañía de Francisco José, en un yate propiedad de la reina Victoria de Inglaterra.
En un intento de superar esta enfermedad decidió realizar su primer viaje “hacia el sol”, el destino elegido fue la bella Madeira.
Por esta razón cuando Sofía lo apartó de su lado, para que recibiera la educación oportuna a su rango, motivó una gran depresión de Elizabeth.
El nacimiento de su hijo Rodolfo supuso un gran vuelco en su vida, fue, sin lugar a dudas, su hijo predilecto.
La emperatriz se alejó poco a poco de la actividad de la corte, odiaba la rigurosa etiqueta vienesa.
Sissí se sintió secuestrada en el palacio de Hofburg.
El protocolo de la corte vienesa pronto asfixió a la joven emperatriz, por otra parte Sofía no dejaba de inmiscuirse en la vida conyugal de la pareja, dificultando las relaciones de los desposados.
“Yo amo al emperador, pero preferiría que no fuera emperador”
Sissi llegó a afirmar en cierta ocasión:
La pareja disfrutó de una maravillosa luna de miel en Italia, al regreso Francisco José se ocupó en cuerpo y alma de todos los quehaceres del Imperio, desatendiendo las demandas de su joven esposa.
Desgraciadamente, lejos de ser el comienzo de una “vida rosa”, la vida de Sissí se acababa de convertir en un calvario sin retorno.
La boda se celebró con todo el protocolo y la pompa que correspondía a los novios, se estima que durante la ceremonia se encendieron 15.000 velas.
Tan sólo un año después la pareja se desposó en Viena, en ese momento Francisco José tenía 24 años y Sissí tenía 16 años.
Como reza un refrán castellano, el hombre propone y Dios dispone. En 1853, en la ciudad de Ischl, Francisco José sacó a bailar, en contra de lo previsto, a Sissí, de la cual se había enamorado locamente. Como en un cuento de hadas, Cenicienta había sido la elegida para iniciar el baile, en lugar de su hermana.
Sin embargo, el curso de los acontecimientos dio un giro inesperado.
Sofía y Ludovica prepararon con esmero el enlace entre Nené, la hermana de Sissí, y Francisco José, de esta forma la bella Nené se convertiría algún día en emperatriz.
El año 1848 fue un año crucial en la vida de Elizabeth, Fernando, el emperador del Sacro Imperio abdicó en su sobrino Francisco José, por indicación de la madre de éste, la archiduquesa Sofía.
Se cuenta que el padre de Elizabeth creó, junto con sus amigos, la Orden de la Mesa Redonda, en donde él era el rey Arturo.
Maximiliano era alegre, buen bebedor y comilón, amante de la caza y de sus amigos.
La pequeña Sissí heredó el carácter extrovertido y bonachón de su padre.
Elizabeth de Austria nació en Munich, el día de Nochebuena del año 1837. Era hija de Maximiliano, duque en Baviera, y de Ludovica, princesa de Baviera