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El Doctor Who es un alienígena que viaja a través del tiempo y el espacio, resolviendo conflictos y ayudando a sus semejantes. Este serial de ciencia-ficción ha dado lugar a un verdadero culto. Cada cierto tiempo un nuevo actor encarna al Doctor, lo que se justifica en la serie porque, cada vez que el protagonista fallece, renace con una nueva apariencia.
Doctor Who (1963 - Hoy)
La serie más longeva del Reino Unido es un culebrón familiar, que narra las vidas de los vecinos de una calle ficticia de Manchester. En la imagen, la Duquesa de Cornualles visita el set de grabación.
Coronation Street (1960 - Hoy)
El fallecimiento del actor John Forsythe, el inolvidable Blake Carrington de 'Dinastía', era noticia en los medios de todo el mundo recientemente. Su popularidad refleja la importancia que tienen los culebrones y otras series en nuestro imaginario colectivo. Vamos a repasar algunas de las teleseries más longevas y recordadas, tanto de aquí como de Estados Unidos o Reino Unido.
¿Cuáles han sido las series más veteranas en antena?
Las series más longevas de la televisión
Nuestros amigos asturianos te llaman Raquelina y a mi me gusta.
A mí me gusta también mucho lo Anina y Raquelina, suena muy dulce.
Antes de dejarse llevar por el sueño, bajó para estar aun más cerca de sus cachorros, acomodándose a la sombra del árbol, se recostó sobre su brazo izquierdo, dejando así a sus cuatro vástagos delante de su vientre, para protegerlos de todo mal, como madre pantera que es.
Feliz de haber alimentado a su prole, subió muy ágilmente al arbol, olió el aire, se estiró satisfecha y siguió, como siempre, ese ritmo pendular que la caracteriza. Barrió con su mirada la vasta planicie de su territorio hasta llegar a donde yacían sus pequeñuelos, durmiendo unos encima de otros en revuelta armonía.
Cuando la madre lo permitió, comieron a sus anchas hasta quedar llenos como un globo. Los cuatro críos estaban tan repletos, que no les quedó más remedio que tumbarse a descansar.
Como tenían un hambre voraz, se abalanzaron todos a la vez para ver qué traía de rico. Cada uno de los pequeños tiraba para conseguir una buena tajada de las delicias traídas por su madre. De vez en cuando, ella se enfadaba y parecía decir: " ¡Déjame acomodarlo al menos!"
Siguió su camino, reina y señora de sus tierras hasta su árbol. Sus hijos la vinieron a recibir, alegres y juguetones.
Las huellas de sus pisadas quedaban detrás de sí en la tierra humeda. Al oir que las hierbas del costado se movieron, zigzageantes tras el paso de una serpiente, se detuvo agachándose y afinando sus sentidos. La dejó marchar sin más.
El acantilado era muy alto, plano y pedregoso, el mar curvilíneo rompía hasta que las brumas borraron el paisaje a lo lejos. Respiró la última brisa salina que pasó, dio media vuelta y volvió hacia el camino que llevaba a su árbol.
¿Adivina quién es?
Y entre contar nubes y nubes, fueron llegando hasta su estación, donde bajaron y se despidieron de las señoritas del cielo hasta el día siguiente.
A medida que el tren traqueteaba algunas nubes rosa-azul-violeta se juntaban en el horizonte a escuchar los secretos que alguien tenía para contarles, otras llegaban desde lejos justo a tiempo para disfrazarse con el atardecer.
La niña se reacomodaba sobre el regazo de la madre y le llenaba la cara con sus tirabuzones dorados.
--No pasa nada, caen como simples gotas de lluvia, guardando los secretos para siempre en el corazón de cada gota y al ser absorvida por un árbol, o flor, o donde sea que caiga, guarda ese secreto como si alguien se lo hubiera contado pero nunca puede recordar qué es en realidad, como cuando uno cree que tiene algo por decir y no recuerda qué —Le explicaba la mamá pegando su mejilla contra el de su hija de cuatro años.
--Y, ¿qué pasa con los secretos que llueven sobre la tierra? —Le preguntó mirando a traves de la ventana.
Otras veces, llueve sobre la tierra y los secretos caen sobre las plantas, los árboles, las flores o simplemente sobre la tierra. Como no concocen a las olas, no se enteran mucho qué significan esos secretos, aunque les caigan encima.
--Si, también porque se llenan de aire —Dijo la madre llenando sus cachetes de aire, abriendo los brazos en redondo y moviéndose de lado a lado— y hacen como un flotador. A veces las gaviotas quieren enterarse de los secretos que les cuentan las olas a la nube y la nube se va un poco enfadada para otros lugares, y si la gaviota la molesta mucho entonces llueve.
-- ¡Gaviotas! —Contestó contenta de saberlo—. ¡Mira mamá!, ahí hay una que está jugando con las olas. ¿Sabes mami que las gaviotas flotan porque tienen una panza muy gorda?
--Y... ¿Cómo se llaman? Ga... —Le daba una ayudita.
--Si... Los pájaros de agua —Contestó riendo.
--Bueno, en cierta manera si. Todas las olas le cuentan sus secretos a ella, porque saben que ella no los contará a nadie. También lo hacen los delfines y todos los animales del agua. ¿Sabes qué otros animales de agua hay? —Le preguntó animándola a pensar un poquito.
--Si... Escucha los secretos de todos... —Dijo la niña riéndose.
--Si, tienes razón, esa nube es la nube de los secretos. ¿Sabes qué hace esa nube? —Le preguntó en secreto la mamá.
-- ¡Mira mamá! Qué nube más rara.
A veces se rien mucho, y por eso oyes muchos splash seguidos en la rompiente, otras veces están enfadadas y hay holas grandotas que rompen haciendo mucho ruido, como quien da un portazo, en algunas ocaciones están perezosas y ni se mueven, es porque están dormitando y una pequeña ola, que casi no dice nada sobre la arena, significa que está roncando.
--Claro, hijita, las olas son quienes viajan por todo el mundo con sus blancas bocas, y se cuentan unas a otras lo que ha pasado, por los lugares donde han estado.
-- ¿Las olas hablan, mamá?
El tren salió de su tunel oscuro, y los pasajeros se incandilaron con la luz del sol que estaba atardeciendo en el mar. La niña de dorados rizos, que estaba sentada en el regazo de su mamá, le decía que todavía habían bañistas en la playa aunque el verano playero acababa de terminar, y le preguntó:
La nube de los secretos
Mucha gente de todas las edades se apuntó para ir al bosque a limpiar y los restos encontrados los pondrían, un día en la plaza del ayuntamiento para que todos puedan contemplar
Salvemos los pulmones de la tierra, nuestros bosques nos dan el aire puro. Los bosques son el jardín de todos, Cuidarlo y mantenerlo limpio también es cosa de todos.
Una de las primeras cosas que hizo el guarda forestal fue poner un gran cartel anunciando:
Pensaba que se estaba creando una costumbre, cuando les estorba algo o les queda viejo, no tenían mejor lugar donde ir a tirar las cosas que al bosque. Dentro de poco tendría lugar la fiesta de verano del pueblo, aprovecharía para crear una campaña de solidaridad con el bosque y reclutaría voluntarios que ayuden a limpiar el bosque.
Sí que corres más rápido ahora ardilla, parece que has estado entrenando mucho ahí dentro. Dijo el hombre de verde al ver como huía el animalito. ¡Buf! Buena la tenemos hoy, han dejado tirado de todo por aquí. ¡Ay, ay, ay!
Como de costumbre, el guarda forestal pasaba con su todoterreno y no le quedó más remedio que detener el vehículo. Todo el bosque se sentía agradecido por su presencia ya que él era el único que los cuidaba y protegía. El guarda prestó atención, porque oía algo fuera de lo normal, al acercarse vio una ardilla corriendo dentro de una lavadora sin poder parar, tenía mucho miedo cuando vio la mano del hombre, pero se dejó salvar de ese martirio maratoniano.
Ja, Ja, Ja, Se rió. ¿No sabe quién soy? Si soy de lo más importante, y sobre todo necesaria, soy una nevera, averiada, eso sí, pero nadie me quitará mi condición de nevera de cinco estrellas. Terminó diciendo la nevera ufana, como si se estuviera mirando las uñas recién pintadas.
Oiga, un poco más de respeto que yo soy un Señor Carpintero, y usted ha caído aquí, sin pedir permiso a nadie, por cierto... ¿Qué clase de cosa es usted?, Porque a decir verdad, es imposible hacer un agujero de los bonitos como yo hago. Le soltó el pájaro carpintero, restregándose el pico en su ala.
¡Ah, que cosa más repugnante! Con lo delicada que siempre he sido, con el cuidado que siempre me han tratado, con tantos placeres que he brindado... Estar aquí no es justo, todo este polvo, todas las hormigas que están subiendo por mis costados y este pajarraco que no deja de mirarme e intentar picotearme sin parar.
A no muchos metros de allí, se oía otra voz lamentándose:
Gritaba tanto como podía un viejo neumático que caía rodando cuesta abajo, rebotando contra todo lo que se encontraba por el camino. Toda una estela de murmuraciones dejó detrás de sí el neumático, antes de caer redondo entre la zarzamora.
¡Socorro, que alguien ponga el freno!,
Estos dos siguieron charlando como si se conocieran de hace años mientras que más arriba se podía oír:
¡Sí, tienes razón! Esto ha de ser porque mi padre la tenía mucho más grande. Dijo el árbol alegrándose con todas sus hojas al aire.
Anda, es verdad, tu madera es igual que la mía, y mira aquí, la forma de esta veta, aquí debajo se parece a esa tuya, aunque bien mirado la tuya es más pequeñita.