La mayoría de las peticiones en los
hoteles suelen estar enfocadas al tema de la
comida. Un cliente del
Plaza de Nueva York se acercó al jefe de encargados para solicitarle comida para llevar. Pero su encargo no fue nada común: quería un lote de tarántulas para comérselas asadas en su
casa. El encargado, Rafael Pallais, tuvo que acercarse al Club de Exploradores -famoso por sus "cenas" de animales exóticos- para que le pusieran en contacto con su proveedor habitual de tarántulas.