Mensajes de LA NUEZ DE ARRIBA (Burgos) enviados por Victoria Serna,:

LXIV

¿Conoces los invisibles
hiladores de los sueños?
Son dos: la verde esperanza
y el torvo miedo.

Apuesta tienen de quien
hile más y más ligero,
ella, su copo dorado;
él, su copo negro.

Con el hilo que nos dan
tejemos, cuando tejemos. ... (ver texto completo)
LXIII

Sentía los cuatro vientos,
en la encrucijada
de su pensamiento.
LXII

Por dar al viento trabajo,
cosía con hilo doble
las hojas secas del árbol.
LXI
Como don San Tob,
se tiñe las canas,
y con más razón.
LX

Que se divida el trabajo:
los malos unten la flecha;
los buenos tiendan el arco.
LIX

¡Reventó de risa!
¡Un hombre tan serio!
... Nadie lo diría.
LVIII

Creí mi hogar apagado,
y revolví la ceniza...
Me quemé la mano.
LVII

Algunos desesperados
sólo se curan con soga;
otros con siete palabras:
la fe se ha puesto de moda.
LVI

Conversación de gitanos:
— ¿Cómo vamos, compadrito?
—Dando vueltas al atajo.
LV

Ya hubo quien pensó:
cogito ergo non sum,
¡Qué exageración!
LIV

Le tiembla al cantar la voz.
Ya no le silban sus coplas;
que silba su corazón.
LIII

Tras el vivir y el soñar,
está lo que más importa:
despertar.
LII

Hora de mi corazón:
la hora de una esperanza
y una desesperación.
I

El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas;
es ojo porque te ve.
LI

Demos tiempo al tiempo:
para que el vaso rebose
hay que llenarlo primero.
L

Con el tú de mi canción
no te aludo, compañero;
ese tú soy yo.
XLIX

¿Dijiste media verdad?
Dirán que mientes dos veces
si dices la otra mitad.
XLVIII

Será el peor de los malos
bribón que olvide
su vocación de diablo.
XLVII

Autores, la escena acaba
con un dogma de teatro:
En el principio era la máscara.
XLVI

Se miente más de la cuenta
por falta de fantasía:
también la verdad se inventa.
XLV

¿Todo para los demás?
Mancebo, llena tu jarro,
que ya te lo beberán.
XLIV

No desdeñéis la palabra;
el mundo es ruidoso y mudo,
poetas, sólo Dios habla.
XLIII

Dijo otra verdad:
busca el tú que nunca es tuyo
ni puede serlo jamás.
XLII

Enseña el Cristo: a tu prójimo
amarás como a ti mismo,
mas nunca olvides que es otro.
XLI

—Ya se oyen palabras viejas.
—Pues aguzad las orejas.
XL

Los ojos por que suspiras,
sábelo bien,
los ojos en que te miras
son ojos porque te ven.
XXXIX

Busca en tu prójimo espejo;
pero no para afeitarte,
ni para teñirte el pelo.
XXXVIII

Mas el doctor no sabía
que hoy es siempre todavía.
XXXVII

Viejo como el mundo es
—dijo un doctor—, olvidado,
por sabido y enterrado
cual la momia de Ramsés.
XXXVI

No es el yo fundamental
eso que busca el poeta,
sino el tú esencial.
XXXV

Ya maduró un nuevo cero,
que tendrá su devoción:
un ente de acción tan huero
como un ente de razón.
XXXIII

—Sin embargo...

¡Oh!, sin embargo,
queda un fetiche que aguarda
ofrenda de puñetazos.
XXXII

Camorrista, boxeador,
zúrratelas con el viento.
XXXI

Luchador superfluo
ayer lo más noble,
mañana lo más plebeyo.
XXX

Mas no busquéis disonancias;
porque, al fin, nada disuena,
siempre al son que tocan, bailan.
XXIX

Despertad, cantores:
acaben los ecos,
empiecen las voces.
XXVIII

Cantores, dejad
palmas y jaleo
para los demás.
XXVII

¡Oh calavera vacía!
¡Y pensar que todo era
dentro de ti, calavera!,
otro Pandolfo decía.
XXVI

¡Ya hay hombres activos!
Soñaba la charca
con sus mosquitos.
XXV

Sin embargo...

¡Ah!, sin embargo,
importa avivar los remos,
dijo el caracol al galgo.
XXIII

Canta, canta, canta,
junto a su tomate,
el grillo en su jaula.
XXII

Sólo quede un símbolo:
quod elixum est ne asato.
No aséis lo que está cocido.
XXI

... Pero yo he visto beber
hasta en los charcos del suelo.
Caprichos tiene la sed...
XX

Adivina adivinanza,
qué quieren decir la fuente,
el cantarico y el agua.
XVII

En mi soledad
he visto cosas muy claras,
que no son verdad.
XVI

Si vino la primavera
volad a las flores;
no chupéis cera.
XV

Busca a tu complementario,
que marcha siempre contigo,
y suele ser tu contrario.
XIV

Nunca traces tu frontera,
ni cuides de tu perfil;
todo es cosa de fuera.
XIV

Encuentro lo que no busco:
las hojas del toronjil
huelen a limón maduro.
XII

¿Sabes, cuando el agua suena,
si es agua de cumbre o valle,
de plaza, jardín o huerta?