Mensajes enviados por Maverick:

El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El hijo de erizo con púas nace.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El hambre es muy mala consejera.
El hambre aguza el ingenio.
El hábito no hace al monje.
El gusto se rompe en géneros.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
El gato escaldado, del agua fría huye.
El gañán y el gallo, de un año.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
El dinero del pobre, va dos veces a la plaza.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
El comer y el rascar, todo es empezar.
El cobarde vive, el valiente muere.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
El cebo es el que engaña, no la caña.
El catalán de piedras hace pan.
El casado casa quiere.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
El cantar, alegra el trabajar.
El canal del Manzanares, pocos barcos saca a mares.
El can en agosto, a su amo, vuelve el rostro.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
El caballo y la mujer, a ojo se han de tener.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
El buey suelto, bien se lame.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
El buey lerdo bebe el agua turbia.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
El buen paño en el arca se vende.
El buen mosto sale al rostro.
El buen garbanzo y el buen ladrón, de Fuentesauco son.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
El blanco es el color que se ensucia más fácilmente.