Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

Según una antigua parábola japonesa, había un picapedrero japonés llamado Hashmu que era pobre y a veces refunfuñaba por sus tareas agotadoras. Un día, mientras estaba desmenuzando una piedra, llegó el emperador montado en un hermoso caballo. “ ¡Qué maravilloso sería si yo pudiera ser el emperador!”, pensó Hashmu. Y estando aun las palabras en su mente, una voz dijo: “ ¡Sea Hashmu el emperador!” Inmediatamente se convirtió en emperador.

Al seguir cabalgando, empezó a sentir el calor del sol. Después ... (ver texto completo)
Leyenda Cherokee

¿Conocéis la leyenda del rito de pasaje, de la juventud de los indios cherokee?

Su padre le lleva al bosque, con los ojos vendados y le deja solo. Él tiene la obligación de permanecer sentado en un tronco toda la noche y no puede quitarse la venda hasta que los primeros rayos del sol brillan por la mañana. Él niño no puede pedir auxilio a nadie. Una vez que sobrevive a la noche, es ya un hombre. Él no puede hablar a los otros muchachos acerca de esta experiencia, debido a ... (ver texto completo)
Abrir el paraguas dentro de casa

Ningún supersticioso tendría jamás la osadía de abrir un paraguas dentro de una casa.
El origen de este temor se remonta a la época en que los reyes orientales y africanos lo usaban sólo a modo de sombrilla para protegerse de los rayos solares.
Debido a su conexión con el astro rey y porque también su forma simboliza el disco solar, abrirlo en un lugar sombreado, fuera de los dominios del Sol, era considerado un sacrilegio.

Es probable que la superstición ... (ver texto completo)
Leyenda: El puente del beso

En la edad media, los mares estaban dominados por piratas. Uno de los más famosos y poderosos piratas que asolaba a los viajeros españoles se llamaba Cambaral.

Era el terror de los pasajeros no solo porque se apoderaba de las naves y robaba todas sus valiosas pertenencias si no, porque concluía su labor, torturándolos y finalmente asesinándolos. Raptaba a las bellas doncellas para después traficar con ellas en los mercados. Muchas veces el gobierno tomó cartas en ... (ver texto completo)
Siento que tus palabras me sentencian,
que me juzgan y que me apartan de ti,
pero antes de irme, tengo que saber
si eso es lo que quieres decirme.
Antes de erigirme en mi defensa,
antes de hablar herida o asustada,
antes de levantar esa pared de palabras,
quiero saber si verdaderamente he oído.
Las palabras son ventanas o paredes;
nos condenan o nos liberan. ... (ver texto completo)
Antonio viste que foto esta en portada jajajajaja
quieres decir aqui? la primera que hay en las fotos de freila?
Después de casarse le regala a su mujer un libro de cocina. Esta lo cambió por un abrelatas.
Un campesino en la capital, con una jaqueca terrible, buscaba una botica para poder remediar el dolor. Por no andar muy ducho en lectura entró en una boutique, pidió algo para la cabeza y apareció en la calle con un gorro malva.
Una mona del zoológico de Barcelona antes de comerse un melocotón entero, medía el hueso. Por lo visto, a otra mona del mismo zoológico se le atascó un hueso haciendo sus necesidades y murió.
hola antonio, amigo,
se nos acaba el dia espero que tengas un buen dia... que mañana ya es miercoles, nosotros en la mina tenemos puente este fin de semna,,, le viernes san jose no curramos
saludos
rober
hola rober, aqui estoy viendo el futbol, a ver si el sevilla tiene mas suerte que el madrid
un saludo y feliz noche
El cartero de un pueblo no consiguió entregar una carta por no conocer al destinatario, éste era Pacorro, y en el pueblo no había nadie con ese nombre. Cuando llegó a su casa se dio cuenta que la carta era para el párroco del pueblo.
Un rico empresario disponía de un empleado para que le calentase la tapa del retrete en invierno.
Entró en una farmacia, pidió algo para sudar y le dieron unas maletas para que las llevara a la estación.
En un pueblecito de Granada, un cojo con una pata de palo se rompió la otra pierna y le escayolaron la de palo.
Al capitán de un trasatlántico que tenía una fuerte depresión, el médico le recomendó para reponerse, abandonar la ciudad y realizar un viaje por mar.
Rompe la relación con su novio por culpa de la sinceridad de éste. El novio hizo un viaje a Estados Unidos y la escribía diciendo: «He pasado de Carolina a Georgia, de Georgia a Virginia …».
Un campesino pide el libro de reclamaciones de la RENFE para quejarse de que los trenes avanzan tan despacio que los viajeros lo aprovechan para apearse y ordeñar las vacas que están paciendo.
Se presenta en la oficina de objetos perdidos a comunicar que ha perdido el tren de las 8Œ45.
Fue al médico porque orinaba en cuatro chorros. El médico le extrajo del interior del pene un botón de pantalones de hombre.
Le dolía la muela del juicio y no sabía si ir al dentista o al abogado.
La colocan como chica de alterne y la despiden enseguida. La mitad de los días no iba, ya que pensaba que lo de chica de alterne era ir un día sí y otro no.
Al pasar por delante de una pastelería a un señor muy goloso, se le hizo la boca agua y se ahogó.
En una casa, dos monjas pidieron algo para el asilo y les dieron al abuelo.
El cura de una parroquia madrileña dijo al acabar la misa: «Y no deis limosnas a los pobres»
En la clínica "EL BISTURÍ DE ORO" daban un balón de fútbol por cada 10 puntos.
Oído en TV.: «El número premiado en el sorteo de la ONCE del día de hoy ha sido el: treinta y cuatro mil novecientos doce. Repetimos: 9-0-6-4-7».
La explosiva rubia Zsa-Zsa Gabor que se ha casado por novena vez ha declarado que con este marido espera conseguir la suerte. Será más lógico que la suerte le llegue con el décimo.
Jesulín de Ubrique en T. V.: «Lo que acaba usted de decir se puede resumir en dos palabras: In presionante».
A un mariquita le condenaron a morir en la caldera. Esta estaba siempre apagada porque nadie se agachaba a coger palos para encenderla.
En la madrugada del 8 al 9 de enero de 1642, Galileo falleció en Arcetri confortado por dos de sus discípulos, Vincenzo Viviani y Evangelista Torricelli, a los cuales se les había permitido convivir con él los últimos años.
En su retiro, donde a la aflicción moral se sumaron las del artritismo y la ceguera, Galileo consiguió completar la última y más importante de sus obras: los Discorsi e dimostrazioni matematiche intorno à due nueve scienze, publicado en Leiden por Luis Elzevir en 1638. En ella, partiendo de la discusión sobre la estructura y la resistencia de los materiales, Galileo sentó las bases físicas y matemáticas para un análisis del movimiento, que le permitió demostrar las leyes de caída de los graves en el vacío y elaborar una teoría completa del disparo de proyectiles. La obra estaba destinada a convertirse en la piedra angular de la ciencia de la mecánica construida por los científicos de la siguiente generación, con Newton a la cabeza. ... (ver texto completo)
La nueva situación animó a Galileo a redactar la gran obra de exposición de la cosmología copernicana que ya había anunciado en 1610: el Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, tolemaico e copernicano; en ella, los puntos de vista aristotélicos defendidos por Simplicio se confrontaban con los de la nueva astronomía abogados por Salviati, en forma de diálogo moderado por la bona mens de Sagredo. Aunque la obra fracasó en su intento de estar a la altura de las exigencias expresadas por Bellarmino, ... (ver texto completo)
En 1618 se vio envuelto en una nueva polémica con otro jesuita, Orazio Grassi, a propósito de la naturaleza de los cometas, que dio como resultado un texto, Il Saggiatore (1623), rico en reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y el método científico, que contiene su famosa idea de que «el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático». La obra, editada por la Accademia dei Lincei, venía dedicada por ésta al nuevo papa Urbano VIII, es decir, el cardenal Maffeo Barberini, cuya ... (ver texto completo)
Galileo, conocedor de que no poseía la prueba que Bellarmino reclamaba, por más que sus descubrimientos astronómicos no le dejaran lugar a dudas sobre la verdad del copernicanismo, se refugió durante unos años en Florencia en el cálculo de unas tablas de los movimientos de los satélites de Júpiter, con el objeto de establecer un nuevo método para el cálculo de las longitudes en alta mar, método que trató en vano de vender al gobierno español y al holandés.
Ante los ataques de sus adversarios académicos y las primeras muestras de que sus opiniones podían tener consecuencias conflictivas con la autoridad eclesiástica, la postura adoptada por Galileo fue la de defender (en una carta dirigida a mediados de 1615 a Cristina de Lorena) que, aun admitiendo que no podía existir contradicción ninguna entre las Sagradas Escrituras y la ciencia, era preciso establecer la absoluta independencia entre la fe católica y los hechos científicos. Ahora bien, como hizo notar el cardenal Bellarmino, no podía decirse que se dispusiera de una prueba científica concluyente en favor del movimiento de la Tierra, el cual, por otra parte, estaba en contradicción con las enseñanzas bíblicas; en consecuencia, no cabía sino entender el sistema copernicano como hipotético. En este sentido, el Santo Oficio condenó el 23 de febrero de 1616 al sistema copernicano como «falso y opuesto a las Sagradas Escrituras», y Galileo recibió la admonición de no enseñar públicamente las teorías de Copérnico. ... (ver texto completo)
Bajo sus auspicios se publicó en 1613 la Istoria e dimostrazione interno alle macchie solari, donde Galileo salía al paso de la interpretación de Scheiner, quien pretendía que las manchas eran un fenómeno extrasolar («estrellas» próximas al Sol, que se interponían entre éste y la Tierra). El texto desencadenó una polémica acerca de la prioridad en el descubrimiento, que se prolongó durante años e hizo del jesuita uno de los más encarnizados enemigos de Galileo, lo cual no dejó de tener consecuencias en el proceso que había de seguirle la Inquisición. Por lo demás, fue allí donde, por primera y única vez, Galileo dio a la imprenta una prueba inequívoca de su adhesión a la astronomía copernicana, que ya había comunicado en una carta a Kepler en 1597. ... (ver texto completo)
El 1611 un jesuita alemán, Christof Scheiner, había observado las manchas solares publicando bajo seudónimo un libro acerca de las mismas. Por las mismas fechas Galileo, que ya las había observado con anterioridad, las hizo ver a diversos personajes durante su estancia en Roma, con ocasión de un viaje que se calificó de triunfal y que sirvió, entre otras cosas, para que Federico Cesi le hiciera miembro de la Accademia dei Lincei que él mismo había fundado en 1603 y que fue la primera sociedad científica de una importancia perdurable. ... (ver texto completo)
El libro estaba dedicado al gran duque de Toscana Cósimo II de Médicis y, en su honor los satélites de Júpiter recibían allí el nombre de «planetas Medíceos». Con ello se aseguró Galileo su nombramiento como matemático y filósofo de la corte toscana y la posibilidad de regresar a Florencia, por la que venía luchando desde hacía ya varios años. El empleo incluía una cátedra honoraria en Pisa, sin obligaciones docentes, con lo que se cumplía una esperanza largamente abrigada y que le hizo preferir un monarca absoluto a una república como la veneciana, ya que, como él mismo escribió, «es imposible obtener ningún pago de una república, por espléndida y generosa que pueda ser, que no comporte alguna obligación; ya que, para conseguir algo de lo público, hay que satisfacer al público». ... (ver texto completo)
Ansioso de dar a conocer sus descubrimientos, Galileo redactó a toda prisa un breve texto que se publicó en marzo de 1610 y que no tardó en hacerle famoso en toda Europa: el Sidereus Nuncius, el 'mensajero sideral' o 'mensajero de los astros', aunque el título permite también la traducción de 'mensaje', que es el sentido que Galileo, años más tarde, dijo haber tenido en mente cuando se le criticó la arrogancia de atribuirse la condición de embajador celestial.
Sea como fuere, su mérito innegable residió en que fue el primero que acertó en extraer del aparato un provecho científico decisivo. En efecto, entre diciembre de 1609 y enero de 1610 Galileo realizó con su telescopio las primeras observaciones de la Luna, interpretando lo que veía como prueba de la existencia en nuestro satélite de montañas y cráteres que demostraban su comunidad de naturaleza con la Tierra; las tesis aristotélicas tradicionales acerca de la perfección del mundo celeste, que exigían ... (ver texto completo)
En julio de 1609, de visita en Venecia (para solicitar un aumento de sueldo), Galileo tuvo noticia de un nuevo instrumento óptico que un holandés había presentado al príncipe Mauricio de Nassau; se trataba del anteojo, cuya importancia práctica captó Galileo inmediatamente, dedicando sus esfuerzos a mejorarlo hasta hacer de él un verdadero telescopio. Aunque declaró haber conseguido perfeccionar el aparato merced a consideraciones teóricas sobre los principios ópticos que eran su fundamento, lo más probable es que lo hiciera mediante sucesivas tentativas prácticas que, a lo sumo, se apoyaron en algunos razonamientos muy sumarios. ... (ver texto completo)
En 1602 Galileo reemprendió sus estudios sobre el movimiento, ocupándose del isocronismo del péndulo y del desplazamiento a lo largo de un plano inclinado, con el objeto de establecer cuál era la ley de caída de los graves. Fue entonces, y hasta 1609, cuando desarrolló las ideas que treinta años más tarde, constituirían el núcleo de sus Discorsi.
En Padua tuvo ocasión Galileo de ocuparse de cuestiones técnicas como la arquitectura militar, la castrametación, la topografía y otros temas afines de los que trató en sus clases particulares. De entonces datan también diversas invenciones, como la de una máquina para elevar agua, un termoscopio y un procedimiento mecánico de cálculo que expuso en su primera obra impresa: Le operazioni del compasso geometrico e militare, 1606. Diseñado en un principio para resolver un problema práctico de artillería, ... (ver texto completo)
La necesidad de dinero en esa época se vio aumentada por el nacimiento de los tres hijos del propio Galileo: Virginia (1600), Livia (1601) y Vincenzo (1606), habidos de su unión con Marina Gamba, que duró de 1599 a 1610 y con quien no llegó a casarse. Todo ello hizo insuficiente la pequeña mejora conseguida por Galileo en su remuneración al ser elegido, en 1592, para la cátedra de matemáticas de la Universidad de Padua por las autoridades venecianas que la regentaban. Hubo de recurrir a las clases particulares, a los anticipos e, incluso, a los préstamos. Pese a todo, la estancia de Galileo en Padua, que se prolongó hasta 1610, constituyó el período más creativo, intenso y hasta feliz de su vida. ... (ver texto completo)
En 1591 la muerte de su padre significó para Galileo la obligación de responsabilizarse de su familia y atender a la dote de su hermana Virginia. Comenzaron así una serie de dificultades económicas que no harían más que agravarse en los años siguientes; en 1601 hubo de proveer a la dote de su hermana Livia sin la colaboración de su hermano Michelangelo, quien había marchado a Polonia con dinero que Galileo le había prestado y que nunca le devolvió (por el contrario, se estableció más tarde en Alemania, ... (ver texto completo)
Tras dar algunas clases particulares de matemáticas en Florencia y en Siena, trató de obtener un empleo regular en las universidades de Bolonia, Padua y en la propia Florencia. En 1589 consiguió por fin una plaza en el Estudio de Pisa, donde su descontento por el paupérrimo sueldo percibido no pudo menos que ponerse de manifiesto en un poema satírico contra la vestimenta académica. En Pisa compuso Galileo un texto sobre el movimiento, que mantuvo inédito, en el cual, dentro aún del marco de la mecánica ... (ver texto completo)
En 1581 Galileo ingresó en la Universidad de Pisa, donde se matriculó como estudiante de medicina por voluntad de su padre. Cuatro años más tarde, sin embargo, abandonó la universidad sin haber obtenido ningún título, aunque con un buen conocimiento de Aristóteles. Entretanto, se había producido un hecho determinante en su vida: su iniciación en las matemáticas, al margen de sus estudios universitarios, y la consiguiente pérdida de interés por su carrera como médico. De vuelta en Florencia en 1585, ... (ver texto completo)
Galileo Galilei nació en Pisa el 15 de febrero de 1564. Lo poco que, a través de algunas cartas, se conoce de su madre, Giulia Ammannati di Pescia, no compone de ella una figura demasiado halagüeña. Su padre, Vincenzo Galilei, era florentino y procedía de una familia que tiempo atrás había sido ilustre; músico de vocación, las dificultades económicas lo habían obligado a dedicarse al comercio, profesión que lo llevó a instalarse en Pisa. Hombre de amplia cultura humanista, fue un intérprete consumado ... (ver texto completo)
Trabajaba de paracaidista y le echaron por borde. No caía bien.
Un mago pidió en un hotel que le subieran a la habitación una baraja de 40 cartas y el botones pensando en la propina le subió las 40 cartas de una en una.