Mensajes de FREILA (Granada) enviados por antonio:

Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.
La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.
No hay maldad tan mala como la que nace de la semilla del bien.
La omisión del bien no es menos reprensible que la comisión del mal.
Nadie se hizo perverso súbitamente.
El mayor número de los males que sufre el hombre proviene del hombre mismo.
La maldad no es algo sobrehumano, es algo menos que humano.
El mal es árbol que crece y que cortado retoña.
Una mala causa será defendida siempre con malos medios y por hombres malos.
No hagáis el mal y no existirá.
Cuando tengo que elegir entre dos males, siempre prefiero aquel que no he probado.
No intentes curar el mal por medio del mal.
Lo malo cuando se finge bueno, es pésimo.
Acusar a la maldad de los tiempos es excusarnos a nosotros mismos.
Más celos da a la maldad la virtud que el vicio.
El número de malhechores no autoriza el crimen.
El recuerdo del mal pasado es alegre.
El hombre es un lobo para el hombre.
Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.
Lo más aburrido del mal es que a uno lo acostumbra.
El diablo es optimista si cree que puede hacer más malo al hombre.
Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse.
El mal que hacemos es siempre más triste que el mal que nos hacen.
Cuando se puede evitar un mal es necedad aceptarlo.
Al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo.
Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos.
El mal es vulgar y siempre humano, y duerme en nuestra cama y come en nuestra mesa.
Quien no castiga el mal, ordena que se haga.
En la actualidad Sara Aldrete Villarreal purga una pena de cincuenta años por homicidio, sin siquiera saber que su historia inspiró la película "Perdita Durango" de Alex de la Iglesia.
Según las aterradoras declaraciones de Sara a la policía, desde que conoció a Constanzo mantuvo una doble vida comportándose como una chica normal con sus amigos y familia, y como una fría asesina por otro.

Ella misma llegó a torturar a algunas víctimas, entre ellas Gilbert Sosa, un traficante de drogas. Delante de los demás miembros del culto ordenó que se le colgase del cuello, con las manos libres para que pudiese sobrevivir agarrándose a la cuerda. Luego lo sumergió en un barril de agua hirviendo, ... (ver texto completo)
Al ver Constanzo la gran cantidad de agentes que les rodeaban y ganaban terreno a cada paso, desesperado, ordena a su compañero Valdez que le dispare con una ametralladora que le tiende, y Quintana, fiel a su líder decide suicidarse con él. Ambos se meten en un armario ordenando disparar a Valdez. Instantes después son detenidos sólo tres supervivientes, contabilizándose unos quince seguidores fieles de estos sangrientos cultos.
Al momento se presentan varias patrullas de refuerzo que pueden acercarse y llegar hasta el cuarto piso, desde donde disparaban. Dentro se encontraban Constanzo y los demás, quienes habían hecho un pacto de suicidio mutuo si no lograban deshacerse de los policías.
Constanzo intenta negociar con las autoridades mexicanas amenazando con revelar todos los nombres de los personajes conocidos que participan en su culto, pero esto pesa poco comparado con la atrocidad de sus crímenes y la policía se muestra intransigente. Dichas negociaciones se mantuvieron en secreto durante mucho tiempo, por lo que más tarde saldría a la luz pública: que numerosos policías habrían estado implicados en la secta.
Los detenidos revelaron además la existencia de otras sedes del grupo en otras ciudades mexicanas, en las que se descubrieron más delegaciones y sucedieron una serie de aprehensiones.

A partir de ese momento más de trescientos policías participan activamente en la búsqueda de Constanzo y sus seguidores más próximos: Sara Aldrete, Alvaro de León Valdez, Omar Francisco Orea y Martín Quintana, quienes emprenden una huida durante tres semanas por todo México.
El rito termina cuando los participantes beben la sopa del caldero formada con la sangre de la víctima, su cerebro y los demás elementos que completan la siniestra ganga... lo cual les dará todo el poder que los criminales deseen.
Sara se convierte en gran sacerdotisa del culto y participa activamente en todas las sangrientas ceremonias, además de reclutar a nuevos miembros y explicarles las actividades de la secta.

Adolfo convence a los demás adeptos que serán completamente invulnerables a las balas y que tendrán el poder de hacerse invisibles si siguen al pie de la letra sus instrucciones: confeccionar una ganga o caldero mágico con unos ingredientes especiales, además de secretos, en los ritos de Palo Mayombe, como son la sangre y algunos miembros humanos mutilados, preferentemente cerebros de criminales o locos, a ser posible de hombres de raza blanca, pues supuestamente éstos son más influenciables por el verdugo (para el asesino la tortura a la víctima es un factor muy importante, pues el alma de la víctima debe aprender a temer a su verdugo toda la eternidad con el fin de hallarse para siempre sujeta a él). ... (ver texto completo)
En 1980, Constanzo comienza a vender sus servicios como mayombero en Miami, trasladándose posteriormente a México, donde tiene un gran éxito con sus trabajos de magia negra. Su excelente reputación entre las altas esferas le sería debida a los poderes mágicos que le eran atribuidos, al misterio que continuamente le rodeaba y a su carismática personalidad.
Los agentes de la policía judicial detienen a un grupo de personas implicadas, quienes confiesan haber matado a esos individuos por orden del Padrino Adolfo de Jesús Constanzo, de veintisiete años de edad e hijo de un americano y una cubana practicante de la Santería y Palo Mayombe, en cuyas artes mágicas había sido iniciado desde que tenía tres años.
Entre ellos se hallaba el cuerpo de Mark Kilroy, un estudiante de medicina desaparecido en marzo de 1989 al que habían amputado las dos piernas y extirpado el cerebro, y con parte de cuya columna vertebral el líder del grupo se había fabricado un alfiler de corbata que le servía de amuleto.
Desde el rancho Santa Elena, en la ciudad fronteriza de Matamoros, México, Adolfo de Jesús Constanzo y su banda transportaban semanalmente una tonelada de marihuana al país vecino... pero el lugar no era sólo un centro de distribución de drogas. En 1989 fueron acusados de asesinar a más de una docena de personas durante unos rituales de Palo Mayombe, un culto afroamericano.
Las almas ruines sólo se dejan conquistar con presentes.
¿Es usted un demonio? Soy un hombre. Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios.
Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.
El mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad.
La esperanza ha contribuido a perder al género humano.
La esperanza es un emprésito que se le hace a la felicidad.
Más vale buena esperanza que ruin posesión.
Una esperanza reaviva otra esperanza; una ambición, otra ambición.
La esperanza del bien es ya un gran bien.
Que más mata esperar el bien que tarda
que padecer el mal que ya se tiene.