Los hijos se olvidan de los trabajos escolares, se olvidan de bañarse, de lavar los platos, de sacar la basura, de recoger lo que dejan tirado, de limpiar; se olvidan de dormir y hasta de
comer. Pero, ¿por qué recuerdan siempre cualquier promesa que descuidadamente les hayan hecho hace cinco meses o cinco años?