Habiéndose enfermado el león, se tumbó en una cueva, diciéndole a la zorra, a la que estimaba mucho y con quien tenía muy buena amistad:
-- Si quieres ayudarme a curarme y que siga vivo, seduce con tu astucia al ciervo y tráelo aca, pues estoy antojado de sus carnes.
Salió la zorra a cumplir el cometido, y encontró al ciervo saltando feliz en la selva. Se le acercó saludándole amablemente y le dijo: ... (ver texto completo)
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A quien no fuma ni bebe vino, el demonio se lo lleva por otro camino.
A quien no ama a sus parientes deberian romperle los dientes.
Se había enamorado un león de la hija de un labrador y la pidió en matrimonio.
Y no podía el labrador decidirse a dar su hija a tan feroz animal, ni negársela por el temor que le inspiraba. Entonces ideó lo siguiente: como el león no dejaba de insistirle, le dijo que le parecía digno para ser esposo de su hija, pero que al menos debería cumplir con la siguiente condición:
A los cuarenta de edad, facil viene la enfermedad.
A los 60 pocos hombres conservan su herramienta, y es por regla general, que desde los 50 anda mal.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
A los 15 los que quise; a los 20 con el que diga la gente; a los 30 el primero que se presenta.
A lo que se quiere bien, se castiga.
A lo que no puede ser, paciencia.
A lo que no puedas, no te atrevas.
A las diez, en la cama estes; mejor antes que despues.
A largos dias, largos trabajos.
A la vejez, cuernos de pez.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
La zorra y la careta vacía
Entró un día una zorra en la casa de un actor, y después de revisar sus utensilios, encontró entre muchas otras cosas una máscara artísticamente trabajada.