La festividad del Corpus Christi, hoy celebrada en Toledo y que vi por TV, me ha traído a la memoria una curiosa anécdota de mis tiempos de monago.
Era párroco D. Esteban, muy ativo e iniciador de beneficiosas acciones a favor de nuestro pueblo. Sacristán el Sr. Nicolás, padre de Marcelo, de Joaquín, de mi amigo “Toño” y de una niña: Brígida, entonces aún en pañales.
El hecho debió suceder en la primavera del año 38 del pasado siglo. ¡Cuánto tiempo pasado!
Pese a la contienda civil, la vida ... (ver texto completo)
Era párroco D. Esteban, muy ativo e iniciador de beneficiosas acciones a favor de nuestro pueblo. Sacristán el Sr. Nicolás, padre de Marcelo, de Joaquín, de mi amigo “Toño” y de una niña: Brígida, entonces aún en pañales.
El hecho debió suceder en la primavera del año 38 del pasado siglo. ¡Cuánto tiempo pasado!
Pese a la contienda civil, la vida ... (ver texto completo)
Preciosa historia, vaya lujo de cabritillos. Algunos tenemos recuerdos más florales del Corpus, calles engalanadas oliendo a gloria y altares llenos de flores, niños de Comunión esparciéndo pétalos de rosas y margaritas y de postre recogida de galanas, tomillos, dedaleras.... que ya habían agotado su función ornamental en los suelos de las calles y acababan en la lumbre la noche de San Juan. ¡qué humo tan perfumante!