Respuestas para Críspulo Cortés Cortés:

-Esta afirmación, Eminencia y hermanos, se revela inexacta porque lo mejor que puede decirse de este siglo, es que con él se despertó la razón y vuelve a nosotros el Arca de la Alianza que mando elaborar a Moisés, el Creador de la vida en la Tierra.
- No vamos a entretenernos ahora en comparar una época que permitió al Temple apoderarse del Arca del Señor a través de la intriga y la traición de los caballeros que la transportaron desde Ravena hasta este secreto y apartado Valle.
-Se ha dicho con excesiva frecuencia en estos días, que el siglo XXI es el siglo de la razón y del poder material de los hombres.
-Esta afirmación, Eminencia y hermanos, se revela inexacta porque lo mejor que puede decirse de este siglo, es que con él se despertó la razón y vuelve a nosotros el Arca de la Alianza que mando elaborar a Moisés, el Creador de la vida en la Tierra.
-Es muy meritorio, queridos hermanos en Dios, el que hoy podamos rezar este conjuro de iniciación al Concilio, en dos lenguas distintas y muy afines a la vez.
Dijo Reinaldo y prosiguió:
-Se ha dicho con excesiva frecuencia en estos días, que el siglo XXI es el siglo de la razón y del poder material de los hombres.
Exorcisnus te, inmundissime spiritus, omnis incur-
Te exorciso, espíritu inmundo, todo ataque del ad-
sio adversarii, ome phantasma, omnis legio, in no-
versario, todo espectro, toda legión, en el nombre
mine Domini nostri Jesus Christi.
de Nuestro Señor Jesucristo.
Eradicare et effugare ab hoc plasmate Dei.
Desarraigate y huye de esta criatura de Dios.
Adjuro te serpens antique, per Judicem vivorum et
Te conjuro antigua serpiente, por juez de los vivos ... (ver texto completo)
-Es muy meritorio, queridos hermanos en Dios, el que hoy podamos rezar este conjuro de iniciación al Concilio, en dos lenguas distintas y muy afines a la vez.
Dijo Reinaldo y prosiguió:
Reinaldo y los cuarenta y uno se pusieron de pie al recitar en latín, la constreñida evocación que todos los servidores del Cardenal rezaban para espantar a Satán al iniciar un Concilio:
Exorcisnus te, inmundissime spiritus, omnis incur-
Te exorciso, espíritu inmundo, todo ataque del ad-
sio adversarii, ome phantasma, omnis legio, in no-
versario, todo espectro, toda legión, en el nombre
mine Domini nostri Jesus Christi.
de Nuestro Señor Jesucristo.
Eradicare et effugare ab hoc plasmate Dei.
Desarraigate y huye de esta criatura de Dios.
Adjuro te serpens antique, per Judicem vivorum et
Te conjuro antigua serpiente, por juez de los vivos
mortuorum, per factoren tuum, per factoren mundi
y los muertos, y por el Hacedor tuyo y del mundo,
per eum qui habet potestatem mittendi te in gehe-por aquel que tiene poder y le castigará al infierno,
nnam, et ab hoc famulo Dei, qui ad sinun Eclessi- y no abandone al siervo de Dios que torna al seno
ae recurrit cum metu et exercitu furosis tui festinus
de la Iglesia y salgas con miedo y aflicción por tu discedas.
furiosa huida. ... (ver texto completo)
En las curvaturas en donde se unían los vértices de las antiguas bóvedas góticas, de piedra de sillería tallada, los círculos centrales del techo se mofaban en silencio de esa farsa burlesca que estaba a punto de empezar debajo de sus armoniosos arcos.
Reinaldo y los cuarenta y uno se pusieron de pie al recitar en latín, la constreñida evocación que todos los servidores del Cardenal rezaban para espantar a Satán al iniciar un Concilio:
Uno vestía la tradicional tiara sobre la frente y una brillante túnica bordada de oro y plata que llegaba hasta las doradas sandalias del pescador de almas.
El Abad estaba enfundado en su humilde hábito de la Orden de San Benito.
En las curvaturas en donde se unían los vértices de las antiguas bóvedas góticas, de piedra de sillería tallada, los círculos centrales del techo se mofaban en silencio de esa farsa burlesca que estaba a punto de empezar debajo de sus armoniosos arcos.
Reinaldo y el Cardenal visten ropajes tradicionales de acuerdo con el cargo místico que cada uno tenía en la Curia local.
Uno vestía la tradicional tiara sobre la frente y una brillante túnica bordada de oro y plata que llegaba hasta las doradas sandalias del pescador de almas.
El Abad estaba enfundado en su humilde hábito de la Orden de San Benito.
¿Era la voluntad de la Iglesia ahora?, lo dudamos. Cuando tuvo la Iglesia el Arca de la Alianza en su poder, no la utilizó jamás en beneficio del pueblo, porque estaba relegada y sumergida en un bunker de plomo y piedra.
Reinaldo y el Cardenal visten ropajes tradicionales de acuerdo con el cargo místico que cada uno tenía en la Curia local.
Era la última oportunidad que tenía la Iglesia para tener en su seno un poder superior, para conversar de la Tierra y el Universo, del hombre y la mujer, del bien y el mal, de Cristo y el Diablo, de miseria y opulencia, porque algún hombre vive sobrado y otro ser semejante apenas sobrevive en la miseria.
¿Era la voluntad de la Iglesia ahora?, lo dudamos. Cuando tuvo la Iglesia el Arca de la Alianza en su poder, no la utilizó jamás en beneficio del pueblo, porque estaba relegada y sumergida en un bunker de plomo y piedra.
Esa distribución era la norma secreta del hermético juego del ajedrez, el blanco enfrentado al negro, el bien enfrentado al mal, el abogado del Paraíso y el abogado del Diablo, la piedad y la insidia, la vida y la muerte.
Era la última oportunidad que tenía la Iglesia para tener en su seno un poder superior, para conversar de la Tierra y el Universo, del hombre y la mujer, del bien y el mal, de Cristo y el Diablo, de miseria y opulencia, porque algún hombre vive sobrado y otro ser semejante apenas sobrevive en la miseria.
Veinte hombres vestidos de negro, se sitúan a la izquierda del Cardenal y otros veinte con atuendos de un blanco níveo, a la izquierda del Abad.
Esa distribución era la norma secreta del hermético juego del ajedrez, el blanco enfrentado al negro, el bien enfrentado al mal, el abogado del Paraíso y el abogado del Diablo, la piedad y la insidia, la vida y la muerte.
Las vestiduras de los conciliares se dividían entre legos y teólogos. Los legos se visten de negro y los dogmáticos se enfundan túnicas blancas.
Veinte hombres vestidos de negro, se sitúan a la izquierda del Cardenal y otros veinte con atuendos de un blanco níveo, a la izquierda del Abad.
Candelabros colocados entre un lujoso aderezo de búcaros rebosantes de hermosas flores, destacaban sobre el inmaculado mantel de seda bordado con el arma del Estado Vaticano y el escudo de la Abadía de Santo Toribio, que tenía el Arca de Dios esculpida en su adarga.
Las vestiduras de los conciliares se dividían entre legos y teólogos. Los legos se visten de negro y los dogmáticos se enfundan túnicas blancas.
Veinte presbíteros y veinte seglares se sentaban en torno a una largísima mesa rectangular, que estaba presidida por Monseñor Domenico Mariani, como delegado de la Curia Romana, mientras enfrente se sentaba el Abad Reinaldo Sevané que se encargaba de la secretaria para confirmar por escrito las actas formales del improvisado Concilio.
Cuarenta y dos almas entre religiosos y seglares se sentaron en la mesa del Monasterio.
Candelabros colocados entre un lujoso aderezo de búcaros rebosantes de hermosas flores, destacaban sobre el inmaculado mantel de seda bordado con el arma del Estado Vaticano y el escudo de la Abadía de Santo Toribio, que tenía el Arca de Dios esculpida en su adarga.
El Concilio pudo reunir en una mesa preparada en el amplió comedor de la Abadía, a la flor y la nata de los jerarquías religiosas de Cantabria que regían en los cabildos y eran simpatizantes del fanatismo del Abad.
Todos acudieron prestamente a su llamada.
Veinte presbíteros y veinte seglares se sentaban en torno a una largísima mesa rectangular, que estaba presidida por Monseñor Domenico Mariani, como delegado de la Curia Romana, mientras enfrente se sentaba el Abad Reinaldo Sevané que se encargaba de la secretaria para confirmar por escrito las actas formales del improvisado Concilio.
Cuarenta y dos almas entre religiosos y seglares se sentaron en la mesa del Monasterio.
El Arca era precisa para el sostén y el destino final de la Iglesia.
El Concilio pudo reunir en una mesa preparada en el amplió comedor de la Abadía, a la flor y la nata de los jerarquías religiosas de Cantabria que regían en los cabildos y eran simpatizantes del fanatismo del Abad.
Todos acudieron prestamente a su llamada.
El Cardenal ordenó a Reinaldo que debía convocar de inmediato un conclave; para tratar de organizar el poderoso objeto que se aproximaba a la Tierra a velocidad de vértigo, y tenían que detenerlo a toda costa porque era la forma material de Jehová.
El Arca era precisa para el sostén y el destino final de la Iglesia.
La sorpresa llegó como llega la brisa de la mañana al otro lado de la discordia, sin tener en cuenta los sentimientos y las pasiones de los protagonistas de la feroz disputa. Era la hora de navegar en la calma que antecede a la tormenta. Era el tiempo de dejar que la vida marque el surco que tienen que seguir los protagonistas de la muerte.
El Cardenal ordenó a Reinaldo que debía convocar de inmediato un conclave; para tratar de organizar el poderoso objeto que se aproximaba a la Tierra a velocidad de vértigo, y tenían que detenerlo a toda costa porque era la forma material de Jehová.
De vuelta al Monasterio, el oficial les comunico al Prior y al Cardenal el resultado de sus pesquisas y al no recibir otras órdenes pidió permiso y se retiro a sus dependencias militares.
La sorpresa llegó como llega la brisa de la mañana al otro lado de la discordia, sin tener en cuenta los sentimientos y las pasiones de los protagonistas de la feroz disputa. Era la hora de navegar en la calma que antecede a la tormenta. Era el tiempo de dejar que la vida marque el surco que tienen que seguir los protagonistas de la muerte.
La dueña de la pensión, abrió al agente la puerta de la habitación de estos huéspedes, a base de una buena cantidad de dinero; y el oficial de la guardia del Papa comprobó que en esta habitación estaba toda la ropa de los dos sujetos que estaba buscando pero ellos habían desaparecido.
De vuelta al Monasterio, el oficial les comunico al Prior y al Cardenal el resultado de sus pesquisas y al no recibir otras órdenes pidió permiso y se retiro a sus dependencias militares.
Entonces el funcionario del Cardenal se encamino hasta el pueblo de Bedoya, porque ellos sabían que ella pernoctaba con su amante Rufino.
La dueña de la pensión, abrió al agente la puerta de la habitación de estos huéspedes, a base de una buena cantidad de dinero; y el oficial de la guardia del Papa comprobó que en esta habitación estaba toda la ropa de los dos sujetos que estaba buscando pero ellos habían desaparecido.
21
El silencio de las emisiones secretas del agente de la Iglesia desde el Temple, preocupaban de manera especial a Domenico Mariani y a Reinaldo Sevané.
El Prior intuía que al agente debía de haberle suce-dido algún accidente para que la comunicación con su base fuese interrumpida tan bruscamente; y para averiguar lo que podía haberle sucedido envió a un agente al club de alterne donde trabajaba la novia de Rufino. Al entrar en el club y no ver a la mujer que buscaba, preguntó por ella a la que ... (ver texto completo)
Entonces el funcionario del Cardenal se encamino hasta el pueblo de Bedoya, porque ellos sabían que ella pernoctaba con su amante Rufino.
Corona y Guatire impresionados por el alcance del problema que ahora planteaba la traidora acción de Rufino, ordenaron una reunión secreta de la Mesa Redonda para analizar el cambio que necesitaba el Temple para subsistir en esos tiempos difíciles que los malos augurios les traían a todos por el traidor.
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El silencio de las emisiones secretas del agente de la Iglesia desde el Temple, preocupaban de manera especial a Domenico Mariani y a Reinaldo Sevané.
El Prior intuía que al agente debía de haberle suce-dido algún accidente para que la comunicación con su base fuese interrumpida tan bruscamente; y para averiguar lo que podía haberle sucedido envió a un agente al club de alterne donde trabajaba la novia de Rufino. Al entrar en el club y no ver a la mujer que buscaba, preguntó por ella a la que ... (ver texto completo)
TRUBUNAL DEL TEMPLE
Declaración literal y voluntaria, de Martina, el 5 de diciembre de 2006 en Santa María de Lebeña.

Yo Martina Suárez declaro voluntariamente que lo a continuación está escrito, es la única verdad del sistemático trabajo de espionaje que sometimos al Temple desde 1990 con el consecuente soporte de los servicios secretos vaticanos.
La captación de mi persona para espiar al Temple fue bastante accidental, porque si el factor casual actúa en la vida de las personas esta es la ... (ver texto completo)
Corona y Guatire impresionados por el alcance del problema que ahora planteaba la traidora acción de Rufino, ordenaron una reunión secreta de la Mesa Redonda para analizar el cambio que necesitaba el Temple para subsistir en esos tiempos difíciles que los malos augurios les traían a todos por el traidor.
Martina, se llamaba la compañera del perjuro y era oriunda de una aldea que se hallaba perdida entre las altas montañas del Bierzo, contempló aterrada los siniestros aparatos de tortura y pensando que la iban a maltratar con ellos, se desfondó horripilada, reclamando a gritos a un escribano porque deseaba realizar una confesión voluntaria de los hechos en los cuales había participado con Rufino.
TRUBUNAL DEL TEMPLE
Declaración literal y voluntaria, de Martina, el 5 de diciembre de 2006 en Santa María de Lebeña.

Yo Martina Suárez declaro voluntariamente que lo a continuación está escrito, es la única verdad del sistemático trabajo de espionaje que sometimos al Temple desde 1990 con el consecuente soporte de los servicios secretos vaticanos.
La captación de mi persona para espiar al Temple fue bastante accidental, porque si el factor casual actúa en la vida de las personas esta es la ... (ver texto completo)
Los dejó apoyados en las paredes de piedra de la celda para asustar a la perversa amiga de Rufino y les informara de todos los movimientos que habían hecho los dos, desde que les estaban espiando para el Cardenal, que en cada época tenía el Papa en el Monasterio de Santo Toribio.
Martina, se llamaba la compañera del perjuro y era oriunda de una aldea que se hallaba perdida entre las altas montañas del Bierzo, contempló aterrada los siniestros aparatos de tortura y pensando que la iban a maltratar con ellos, se desfondó horripilada, reclamando a gritos a un escribano porque deseaba realizar una confesión voluntaria de los hechos en los cuales había participado con Rufino.
Victoriano despejaba los viejos artilugios de tortura de la celda que utilizaba antaño la Inquisición y el Conde de Lebeña, que en aquellos lejanos años era el señor del complejo y amo de la casona.
Los dejó apoyados en las paredes de piedra de la celda para asustar a la perversa amiga de Rufino y les informara de todos los movimientos que habían hecho los dos, desde que les estaban espiando para el Cardenal, que en cada época tenía el Papa en el Monasterio de Santo Toribio.
Cuando despertó la mujer, el día estaba avanzado, y la persistente lluvia remoloneaba suavemente en el cristal, ante las rejas de la celda, dando una gris tonalidad al ambiente que se estaba preparando.
Victoriano despejaba los viejos artilugios de tortura de la celda que utilizaba antaño la Inquisición y el Conde de Lebeña, que en aquellos lejanos años era el señor del complejo y amo de la casona.
Una noche, la retorcida señora, que trabajaba en la barra de un local de alterne; se encontró de pronto al acabar el trabajo con el cañón de una automática apuntándola en la frente y con una gasa empapada de cloroformo en la nariz que la dejó inconsciente al instante.
Cuando despertó la mujer, el día estaba avanzado, y la persistente lluvia remoloneaba suavemente en el cristal, ante las rejas de la celda, dando una gris tonalidad al ambiente que se estaba preparando.
Corona y Tano, desilusionados por el trágico final de Rufino y preocupados por no saber realmente el alcance de la traición, decidieron apoderarse de la amiga sentimental del traidor y obligarla a que les contase todo lo que sabía.
Una noche, la retorcida señora, que trabajaba en la barra de un local de alterne; se encontró de pronto al acabar el trabajo con el cañón de una automática apuntándola en la frente y con una gasa empapada de cloroformo en la nariz que la dejó inconsciente al instante.
La muerte de Rufino por envenenamiento mientras se hallaba detenido, a la espera de ser interrogado, fue el triste epitome final de una malquerencia del cómplice afectivo.
Corona y Tano, desilusionados por el trágico final de Rufino y preocupados por no saber realmente el alcance de la traición, decidieron apoderarse de la amiga sentimental del traidor y obligarla a que les contase todo lo que sabía.
Pero Rufino como era veterano y muy metódico en sus actuaciones, engañosamente dejo a Victoriano que le detuviese y mirando fijamente a su antiguo amigo rogó que le permitiera coger de la mesita de noche unos medicamentos que necesitaba para las dolencias cardiacas agudas que padecía.
La muerte de Rufino por envenenamiento mientras se hallaba detenido, a la espera de ser interrogado, fue el triste epitome final de una malquerencia del cómplice afectivo.
El arrugado y moreno rostro del traidor, cambio de pronto a una palidez amarillenta que presagiaba al sorprendido traidor, el cúmulo de acusaciones y de vergüenzas que le caerían por el infame delito.
Pero Rufino como era veterano y muy metódico en sus actuaciones, engañosamente dejo a Victoriano que le detuviese y mirando fijamente a su antiguo amigo rogó que le permitiera coger de la mesita de noche unos medicamentos que necesitaba para las dolencias cardiacas agudas que padecía.
La patada en la puerta, sorprendió a Rufino con las pruebas de su fechoría entre las manos, porque no tuvo tiempo material de ocultar las pruebas que le delataban.
El arrugado y moreno rostro del traidor, cambio de pronto a una palidez amarillenta que presagiaba al sorprendido traidor, el cúmulo de acusaciones y de vergüenzas que le caerían por el infame delito.
El viejo templario Rufino, sin sospechar que había estado descubierta su antigua cooperación con el enemigo, se ocupaba tranquilamente en transmitir por radio al escucha del Monasterio de Santo Toribio, los eventos que el Temple se disponía a emprender al día siguiente. Era la rutina diaria, que el canalla traidor efectuaba desde el día en que renegó del Temple por el intenso odio que tenía al anterior Maestre Setroc su todavía compañera sentimental.
Una desdichada mujer que estaba alcoholizada ... (ver texto completo)
La patada en la puerta, sorprendió a Rufino con las pruebas de su fechoría entre las manos, porque no tuvo tiempo material de ocultar las pruebas que le delataban.
Victoriano mientras tanto, se aproximaba sigiloso a la habitación que ocupaba Rufino en el complejo de la base templaria para sorprender al traidor con las manos en la radio y desprevenido.
El viejo templario Rufino, sin sospechar que había estado descubierta su antigua cooperación con el enemigo, se ocupaba tranquilamente en transmitir por radio al escucha del Monasterio de Santo Toribio, los eventos que el Temple se disponía a emprender al día siguiente. Era la rutina diaria, que el canalla traidor efectuaba desde el día en que renegó del Temple por el intenso odio que tenía al anterior Maestre Setroc su todavía compañera sentimental.
Una desdichada mujer que estaba alcoholizada ... (ver texto completo)
Esta es la férrea ley de los caballeros de Cristo y la salvaguarda de la Orden a través de estas difíciles épocas que corren por Europa.
Victoriano mientras tanto, se aproximaba sigiloso a la habitación que ocupaba Rufino en el complejo de la base templaria para sorprender al traidor con las manos en la radio y desprevenido.
-Y si no quiere declara sus culpas voluntariamente, nos vemos obligados a tener que atormentarle para que informe al Temple de todo el mal que a hecho.
Finalizo Guatire, mientras le hacía un significativo gesto con la mano extendida y señalando el cuello a Corona para indicarle que después le decapitasen sin el honor aquel que un caballero templario debe de tener al ser ejecutado.
Esta es la férrea ley de los caballeros de Cristo y la salvaguarda de la Orden a través de estas difíciles épocas que corren por Europa.
- ¡Que Cristo nos salve, Corona!... el Temple deberá saber al dedillo el alcance efectivo de la traición de Rufino… saber lo ocurrido por las buenas o por las malas debe ser nuestra meta ahora mismo.
-Y si no quiere declara sus culpas voluntariamente, nos vemos obligados a tener que atormentarle para que informe al Temple de todo el mal que a hecho.
Finalizo Guatire, mientras le hacía un significativo gesto con la mano extendida y señalando el cuello a Corona para indicarle que después le decapitasen sin el honor aquel que un caballero templario debe de tener al ser ejecutado.
-Él nos vendió a la Iglesia, en cuando permitió la entrada al Nigromante y envenenador del Papa, al complejo subterráneo secreto que había construido el Temple en la espesura mas intrincada del espeso bosque de las Ardenas, en Bélgica.
Terminó Corona.
- ¡Que Cristo nos salve, Corona!... el Temple deberá saber al dedillo el alcance efectivo de la traición de Rufino… saber lo ocurrido por las buenas o por las malas debe ser nuestra meta ahora mismo.
-Eran años decisivos, cuando las fuerzas de los dos bandos estaban equilibradas.
-Él nos vendió a la Iglesia, en cuando permitió la entrada al Nigromante y envenenador del Papa, al complejo subterráneo secreto que había construido el Temple en la espesura mas intrincada del espeso bosque de las Ardenas, en Bélgica.
Terminó Corona.
-Usted bien sabe Maestre, que Rufino intervino, en todas las escaramuzas que hemos tenido contra las huestes del Papa.
-Eran años decisivos, cuando las fuerzas de los dos bandos estaban equilibradas.
-El miserable que nos ha estado traicionando desde no sabemos cuántos años, era el veterano caballero Rufino. Nos ha vendido a las huestes del Cardenal Señoría, sin que sepamos aún, la motivación para traicionar tan mezquinamente al Temple.
-Usted bien sabe Maestre, que Rufino intervino, en todas las escaramuzas que hemos tenido contra las huestes del Papa.
Guatire penetro de repente, inquieto y precipitado, en el despacho de Corona y le requiere impaciente el nombre del traidor.
-El miserable que nos ha estado traicionando desde no sabemos cuántos años, era el veterano caballero Rufino. Nos ha vendido a las huestes del Cardenal Señoría, sin que sepamos aún, la motivación para traicionar tan mezquinamente al Temple.
Ahora comprendía Corona el porqué de los graves desastres del pasado bastante reciente. Cuando los templarios fueron víctimas de su miserable felonía, cuando emprendieron el difícil camino de llevar el Arca de la Alianza al bosque de las Ardenas en el centro de Europa. Allí les estaban esperando los esbirros del fallecido Inquisidor Cardenal Montini, porque la Iglesia estaba al corriente, por la traición de Rufino, que llegaban por carretera con el Arca.
Ahora encajaban todos los sucesos que ocurrieron ... (ver texto completo)
Guatire penetro de repente, inquieto y precipitado, en el despacho de Corona y le requiere impaciente el nombre del traidor.
Victoriano se encargaría de suavizar al traidor para que les diera la información, para poder valorar la importancia de los daños de los tiempos pasados, y lo importante, todos los daños a acciones y asuntos pendientes que seguro ese renegado había causado a los nuevos proyectos del Temple.
Ahora comprendía Corona el porqué de los graves desastres del pasado bastante reciente. Cuando los templarios fueron víctimas de su miserable felonía, cuando emprendieron el difícil camino de llevar el Arca de la Alianza al bosque de las Ardenas en el centro de Europa. Allí les estaban esperando los esbirros del fallecido Inquisidor Cardenal Montini, porque la Iglesia estaba al corriente, por la traición de Rufino, que llegaban por carretera con el Arca.
Ahora encajaban todos los sucesos que ocurrieron ... (ver texto completo)
¿Desde hacía cuanto tiempo había estado el traidor Rufino espiando lo que se le antojaba como agente de la Iglesia sin que ningún otro caballero se diese cuenta?
Corona tenía que averiguarlo enseguida para tomar las medidas necesarias para contrarrestar los daños que Rufino el traidor había ocasionado.
Victoriano se encargaría de suavizar al traidor para que les diera la información, para poder valorar la importancia de los daños de los tiempos pasados, y lo importante, todos los daños a acciones y asuntos pendientes que seguro ese renegado había causado a los nuevos proyectos del Temple.
Y ordenando a Victoriano que detenga al traidor, y que le envié de inmediato a su despacho, se retiró con lágrimas en los ojos, al saber quien había sido el falso caballero que les había traicionado.
La pregunta que se estaba haciendo ahora Corona era la siguiente:
¿Desde hacía cuanto tiempo había estado el traidor Rufino espiando lo que se le antojaba como agente de la Iglesia sin que ningún otro caballero se diese cuenta?
Corona tenía que averiguarlo enseguida para tomar las medidas necesarias para contrarrestar los daños que Rufino el traidor había ocasionado.
Corona supo enseguida quien era el traidor por los mapas de obra del complejo que había triangulado con la ayuda de Tano y Marañón.
Y ordenando a Victoriano que detenga al traidor, y que le envié de inmediato a su despacho, se retiró con lágrimas en los ojos, al saber quien había sido el falso caballero que les había traicionado.
La pregunta que se estaba haciendo ahora Corona era la siguiente: