Respuestas para Críspulo Cortés Cortés:

En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Agrada y te agradarán.
En la guerra y en el amor, todo vale y se comparte.
Agosto y Septiembre no duran siempre.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Agosto, frío en el rostro.
En la unión está la fuerza.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
A golpe dado no hay quite.
En la puerta del horno se quema el pan.
A gata vieja, rata nueva.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Agarrando aunque sea fallo.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
En la necesidad se conoce la amistad.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Deja la bola rodar, que ya parará.
En la forma de coger la sartén se conoce al cocinero.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
En la casa que hay un viejo, no faltará un buen consejo.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
En la guerra y en el amor, todo vale y se comparte.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Del que jura, teme la impostura.
En la unión está la fuerza.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Del precipitar nace el arrepentir.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Del plato a la boca se cae la sopa.
En la puerta del horno se quema el pan.
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
De los hombres se hacen los obispos.
En la necesidad se conoce la amistad.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Deja la bola rodar, que ya parará.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
De los hijos, el que muere es el más querido.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
El león, no es como lo pintan.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
Del que jura, teme la impostura.
Jamón empezado, pronto mediado.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Jamás se ha quejado el oro de ser robado.
Del precipitar nace el arrepentir.
Jamás en el mismo plato, comen el ratón y el gato.
Del plato a la boca se cae la sopa.
Irse con la música a otra parte.
De los hombres se hacen los obispos.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en paja.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
El que debe y paga, descansa.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
El que da, recibe.
De los hijos, el que muere es el más querido.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
El que corre mucho, se cae de panza, y el que no corre no alcaza.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
El que corre mucho, atrás se halla.
El león, no es como lo pintan.
El que con cojos anda se llama bastón.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
El que con niños se acuesta, meado amanece.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
El que con locura nace, con ella yace.
Jamás se ha quejado el oro de ser robado.
El que compra y miente en su bolso lo siente.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Irse con la música a otra parte.