Respuestas para Críspulo Cortés Cortés:

El pastor come la oveja y viste la pelleja.
El perro, a quien tiene inquina, alza la pata lo orina.
El pasto que le ha sobrado, es el que engorda al ganado.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
El pasajero se conoce por la maleta.
El perezoso siempre es menesteroso.
El parir y amasar siempre empezar.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
El papel que se rompa él.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
El papel puede con todo.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
El peor de todos los temores, es el temor a vivir.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
El peor de los males es tratar con animales.
El pan es freno del vino.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
El pan de viaje no hace bulto.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino que salte a ellos.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
El peligro que no se teme, más presto viene.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
El pasto que le ha sobrado, es el que engorda al ganado.
El pájaro no se caga en el nido.
El pasajero se conoce por la maleta.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
El parir y amasar siempre empezar.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
El papel que se rompa él.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
El papel puede con todo.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
El ojo es más grande que la barriga.
El pan es freno del vino.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
El pan de viaje no hace bulto.
El ojo del amo hace más que sus manos.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino que salte a ellos.
El ojo del amo engorda al caballo.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
El oficio quita el vicio.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
El oficio hace maestro.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
El pájaro no se caga en el nido.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
El ocio es la madre de todos los vicios.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
El ocio es el padre de todos los vicios.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
El nuevo paga novicial.
El ojo es más grande que la barriga.
El novio y el pez, frescos han de ser.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
El ojo del amo hace más que sus manos.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
El ojo del amo engorda al caballo.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
El oficio quita el vicio.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
El oficio hace maestro.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
El necio o no se casa o se casa mal.
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.