Respuestas para Críspulo Cortés Cortés:
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
O la bebes o la derramas.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Ojo al Cristo que es de plata.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Oír como quien oye llover.
Ojos hay, que de legañas se enamoran.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Oír campanas y no saber dónde.
Ojos de lindo
color, no por eso ven mejor.
Oir a todos, creer a pocos.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Ojo por ojo, diente por diente.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Ojo al parche.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Ojo alerta con la moza y con la
puerta.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
¡Ojo alerta con la moza y con la
puerta!.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Ojo al
Cristo que es de plata.
¡Oh, falso amor, pocas veces das placer y muchas dolor!.
Ojo a gran salto, gran quebranto.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
O herrar, o quitar el banco.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Oír como quien oye
llover.
Ofrecer el oro y el moro.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Oír
campanas y no saber dónde.
Oficio quita vicio.
Oir a todos, creer a pocos.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que
corral.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
¡Oh!,
Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Oficial de mucho, maestro de nada.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
¡Oh, falso amor, pocas veces das placer y muchas dolor!.
O faja o caja.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
O herrar, o quitar el banco.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
O errar o quitar el banco.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Ofrecer el oro y el moro.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
Oficio quita vicio.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Octubre, las mejores frutas pudre.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Octubre echa pan y cubre.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
O Corte o cortijo.
Oficio, bueno o malo, da de
comer al amo.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Oficial de mucho, maestro de nada.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Ocio, ni para descansar.
O faja o caja.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.