Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

Aunque los dos son de barro, no el lo mismo bacín que jarro.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Ara bien y cogerás trigo.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Aquí te cojo y aquí te mato.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Aquí se rompió una taza, cada quien se va a su casa.
Aunque mucho suena, sólo echa aire la trompeta
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Aunque mucho brilla, no es de oro la hebilla.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Aunque me veas vestida de lana no soy borrego.
Aquí no hay más cera que la que arde.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Aquí, lo único que importa es la caja.
Aunque los dos son de barro, no el lo mismo bacín que jarro.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Ara con heladas, que matarás la grama.
A quien vela, todo se le revela.
Ara bien y cogerás trigo.
A quien tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Aquí te cojo y aquí te mato.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
Aquí se rompió una taza, cada quien se va a su casa.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
A quien tiene cama y duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Aquí paz y en el cielo gloria.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Aquí no hay más cera que la que arde.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Aquí, lo único que importa es la caja.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
A quien vela, todo se le revela.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
A quien tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
A quien soledad quiere, todo le estorba.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
A quien tiene cama y duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
A quien se halló en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
A quien sabe guardar una peseta nunca le falta un duro.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.