Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el de su vecino.
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el del vecino.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Cada uno puede hacer de su capa un sayo.
Cada villa, su maravilla.
Cada uno muere de su vicio.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Cada uno halla horma de su zapato.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Cada uno habla de la feria como le va en ella.
Cada uno tiene su modo de matar pulgas.
Cada uno habla como quien es.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Cada uno tiene su alguacil.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.
Cada uno es maestro en su oficio.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Cada uno es dueño de su miedo.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el de su vecino.
Cada uno es artífice de su ventura.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el del vecino.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Cada uno quiere llevar agua a su molino y dejar seco el de su vecino.
Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Cada uno puede hacer de su capa un sayo.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Cada uno muere de su vicio.
Cada uno en su casa es rey.
Cada uno lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Cada uno halla horma de su zapato.
Cada uno dice quién es.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Cada uno decía del amor que tenía.
Cada uno habla de la feria como le va en ella.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Cada uno habla como quien es.
Cada uno cuenta de la feria tal como le va en ella.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Cada uno cuenta de la feria como le va en ella.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Cada uno cuelga lo que mata.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Cada uno con su humo.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Cada uno es maestro en su oficio.
Cada uno canta como quiere.
Cada uno es dueño de su miedo.
Cada uno canta como le pagan.
Cada uno es artífice de su ventura.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Cada tonto tiene su manía.
Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Cada uno en su casa es rey.
Cada sendero tiene su atolladero.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Cada santo tiene su candela.
Cada uno dice quién es.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Cada uno decía del amor que tenía.
Cada raposa mira por su cola.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Cada quien, sabe lo que carga su costal.
Cada uno cuenta de la feria tal como le va en ella.
Cada quien, sabe dónde le aprieta el zapato.
Cada uno cuenta de la feria como le va en ella.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Cada uno cuelga lo que mata.
Cada quien es dueño de su miedo.
Cada uno con su humo.
Cada quien, con su cada cual.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Cada uno canta como quiere.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Cada uno canta como le pagan.
Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Cada peso tiene su contrapeso.
Cada tonto tiene su manía.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.