Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

De esa manera, mi abuela.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
De ensalada, dos bocados y dejada.
De esto que no cuesta, llenemos la cesta.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
De esto que nada me cuesta, llenemos la cesta.
De enamorado a loco va muy poco.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
De el comer y el razcar, el trabajo es comenzar.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
De esta vida sacarás lo que disfrutes, nada más.
De dos que se quieren bien, con uno que coma basta.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
De dos males, elige el menor.
De esta capa nadie se escapa.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
De esta agua no beberé.
De donde vino el asno, vendrá la albarda.
De esperanzas vive el hombre, y muere de disilusiones.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
De esperanzas vive el hombre, y muere de desilusiones.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
De donde no piensan, salta la liebre.
De ese infierno no salen chispas.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
De donde no hay no se puede sacar.
De esa manera, mi abuela.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
De ensalada, dos bocados y dejada.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
De enamorado a loco va muy poco.
De dolor, nadie murió.
De el comer y el razcar, el trabajo es comenzar.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
De Dios viene el bien, y de las abejas, la miel.
De dos que se quieren bien, con uno que coma basta.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
De dos males, elige el menor.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
De Dios abajo, cada cual vive de su trabajo.
De donde vino el asno, vendrá la albarda.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
De dinero y calidad, la mitad de la mitad.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
De dinero y bondad, siempre la mitad.
De donde no piensan, salta la liebre.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
De donde no hay no se puede sacar.
De diestro a diestro, el más presto.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
De día no veo y de noche me espulgo.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
De día beata, de noche gata.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
De desgraciados está el mundo lleno.
De dolor, nadie murió.
De descansar, nadie murió jamás.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
De desagradecidos está el mundo lleno.
De Dios viene el bien, y de las abejas, la miel.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Enero, buen mes para el carbonero.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
De Dios abajo, cada cual vive de su trabajo.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
De dinero y calidad, la mitad de la mitad.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
De dinero y bondad, siempre la mitad.
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
De diestro a diestro, el más presto.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
De día no veo y de noche me espulgo.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
De día beata, de noche gata.
En esta vida no hay dicha cumplida.
De desgraciados está el mundo lleno.