Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
El ajo es la triaca del villano.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
El
amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
El ahorro es santo porque hace milagros.
El
amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
El
amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
El agua que corre nunca se corrompe.
El ama brava, es llave de su
casa.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
El
almendro de enero no llega al cesto.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
El alma está no donde vive sino donde ama.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
El alfayate del Cautillo hacía la costura de balde y ponía el hilo.
El agua ni envejece ni empobrece.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
El agua fresca se bebe en jarro.
El alcalde de mi
pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
El agua es blanda y la piedra es dura; pero gota a gota, hace cavadura.
El álamo largo y enjuto, ni da
sombra ni da
fruto.
El agua en invierno duerme sola.
El ajo es la triaca del villano.
El aire que corre muda la
veleta, más no la
torre.
El agua de Agosto quita vino y no da mosto.
El aire de
Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
El ahorro es
santo porque hace milagros.
El agua clara y corriente, no contamina a la gente.
El
agua que corre nunca se corrompe.
El agraviado, nunca desmemoriado.
El
agua para un susto y el vino para un gusto.
El agradecido no olvida el bien recibido.
El
agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
El
agua para los bueyes y el vino para los reyes.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
El
agua para el pollino, para el hombre el vino.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
El
agua no horada a la
piedra por su fuerza sino por su constancia.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
El
agua ni envejece ni empobrece.
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
El
agua hace sudar; el vino, cantar.
El abrigo en invierno, y la mujer todo el tiempo.
El
agua fresca se bebe en jarro.
El abad y el gorrión, dos malas aves son.
El
agua es blanda y la
piedra es dura; pero gota a gota, hace cavadura.
El Abad donde canta de allí se viste.
El
agua en
invierno duerme sola.
El abad que no tiene hijos, es que le faltan los argamandijos.
El
agua de Agosto quita vino y no da mosto.
El ablano y el cabrón, en Mayo tienen sazón.
El
agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
El aceite de oliva todo mal quita.
El
agua corriente no mata a la gente, el agua sin correr mata a la mujer.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
El
agua clara y corriente, no contamina a la gente.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
El agraviado, nunca desmemoriado.
El abad canta donde yanta.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Educación y buenos modales abren puertas principales.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Educación y pesetas, educación completa.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Edificar sobre arena no es buena labor.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
Écheme ese trompo en l'uña.
El Abad de Compostela, que se comió el
cocido y aún quiso la cazuela.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
El abrigo en
invierno, y la mujer todo el tiempo.
Échate este trompo a la uña.
El abad y el gorrión, dos malas aves son.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
El Abad donde canta de allí se viste.
Échame pan y llámame perro.
El Abad de lo que canta yanta.
Échame pan y dime tonto.
El abad que no tiene hijos, es que le faltan los argamandijos.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
El ablano y el cabrón, en Mayo tienen sazón.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
El aceite de oliva todo mal quita.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.