Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:

El malo siempre piensa engaño.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
El malo mundo está y peor se pondrá.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
El mal trago pasarlo pronto.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
El mal trae bien consigo, que espanta a las moscas y a los malos amigos.
El mal llama al mal.
El mal tiempo trae bienes consigo: que huyen las moscas y los falsos amigos.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
El mal entra a brazadas, y sale a pulgaradas.
El mal que no tiene cura, es locura.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
El mal que no tiene cura es la locura.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
El mal que no es durable, es tolerable.
El mal de vientre no se cura con agua caliente.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
El mal de tonto, no tiene cura.
El mal para quien lo fuere a buscar.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
El malo siempre piensa engaño.
El mal del amor, no lo cura el doctor.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
El mal comido no piensa.
El malo mundo está y peor se pondrá.
El mal cobrador hace mal pagador.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
El mal año entra nadando.
El mal llama al mal.
El mal ajeno no cura el mío.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
El mal entra a brazadas, y sale a pulgaradas.
El maestro sabe lo que hace.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
El maestro Ciruela, que no sabe leer y quiere poner escuela.
El mal de vientre no se cura con agua caliente.
El mal de tonto, no tiene cura.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
El lunes, ni las gallinas ponen.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Ellos son blancos y se entienden.
El mal del amor, no lo cura el doctor.
El lo que se pierde, se aprende.
El mal comido no piensa.
El loco, por la pena es cuerdo.
El mal cobrador hace mal pagador.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
El lobo, harto de carne, métese a fraile.
El mal año entra nadando.
El llanto sobre el difunto.
El mal ajeno no cura el mío.
El llanto es el privilegio del hombre.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
El llanto alivia el quebranto.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
El maestro sabe lo que hace.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El lechón que siendo lechón no lo matan, muere marrano.
El maestro Ciruela, que no sabe leer y quiere poner escuela.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
El ladrón juzga por su condición.
El lunes, ni las gallinas ponen.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Ellos son blancos y se entienden.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
El lo que se pierde, se aprende.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
El loco, por la pena es cuerdo.
El labrador siempre esta llorando, unas por duro y otras por blando.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
El lobo, harto de carne, métese a fraile.