Mensajes de SAN PEDRO DE MERIDA (Badajoz) enviados por Críspulo Cortés Cortés:
Ser libre es dejar de depender
de alguien para depender de todos.
Los libros tienen su orgullo:
cuando se prestan,
no regresan nunca.
Los que niegan la libertad
a los demás no se la merecen
ellos mismos.
La obra clásica es un libro
que todo el mundo admira,
pero que nadie lee.
No entres donde libremente
no puedas salir.
Ningún libro, como
ninguna buena
casa,
muestra todo su mérito
desde el principio.
La libertad es el derecho
de hacer lo que no perjudique
a los demás.
El mundo está lleno de
libros preciosos, que nadie lee.
El ambicioso es un esclavo
de lo mucho que desea;
el hombre libre es
el que nada desea.
Un libro, como un viaje,
comienza con inquietud
y se termina con melancolía.
La libertad es como la vida,
sólo la merece quien sabe
conquistarla todos los días.
Los libros son como los
amigos,
no siempre es el mejor
el que más nos gusta.
El libro que no se dirija
a la mayoría (en número
e inteligencia)
es un libro tonto.
La disciplina sin libertad
es tiranía; la libertad
sin disciplina es caos.
Si tienes una
biblioteca
con
jardín,
lo tienes todo.
La libertad no es nada cuando
se convierte en un privilegio.
Una
casa sin libros es
una casa sin dignidad.
Nadie puede ser perfectamente
libre hasta que todos lo sean.
La soledad es el
precio de la libertad.
No hay en la tierra contento
que se iguale a alcanzar
la libertad perdida.
Ser libre es dejar de depender
de alguien para depender de todos.
De idiotas es desplumarse
las alas con el propio pico.
Los que niegan la libertad
a los demás no se la merecen
ellos mismos.
¡Es tan misterioso el país
de las lágrimas!
No entres donde libremente
no puedas salir.
Los cocodrilos vierten lágrimas
cuando devoran a sus víctimas.
He ahí su sabiduría.
La libertad es el derecho
de hacer lo que no perjudique
a los demás.
Las lágrimas son las madres de las virtudes.
El ambicioso es un esclavo
de lo mucho que desea;
el hombre libre es
el que nada desea.
Si lloras por haber perdido el sol, las lagrimas te impedirán ver las
estrellas.
La libertad es como la vida,
sólo la merece quien sabe
conquistarla todos los días.
La lluvia y las lágrimas son las corrientes que lavan la mugre de la vida.
La disciplina sin libertad
es tiranía; la libertad
sin disciplina es caos.
Las lágrimas no sólo son indicio de una naturaleza sensible y compasiva; son también indicio de debilidad y astucia.
La libertad no es nada cuando
se convierte en un privilegio.
Que no se sequen tus lágrimas, porque se secarán los ríos de tu alma.
La soledad es el
precio de la libertad.
La libertad es incompatible
con el amor. Un amante es
siempre un esclavo.
Toda hora perdida en la juventud es una probabilidad de
desgracia en el porvenir.
De idiotas es desplumarse
las alas con el propio pico.
Un cura joven hace los mejores sermones.
¡Es tan misterioso el país
de las lágrimas!
El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
Los cocodrilos vierten lágrimas
cuando devoran a sus víctimas.
He ahí su sabiduría.
El viejo no puede hacer lo que hace un joven; pero lo que hace es mejor.
La gente enseña para ocultar
su ignorancia,
lo mismo que sonríe para ocultar
sus lágrimas.
Las lágrimas son las madres de las virtudes.
Cada generación se revuelve contra sus padres y se aproxima a sus abuelos.
Si lloras por haber perdido el sol, las lagrimas te impedirán ver las
estrellas.
La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.
El alma no tendría arcoíris si los ojos no tuvieran lágrimas.
Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.
La
lluvia y las lágrimas son las corrientes que lavan la mugre de la vida.
Demasiado libertinaje en la juventud seca el corazón, y demasiada continencia atasca el espíritu.
Las lágrimas no sólo son indicio de una
naturaleza sensible y compasiva; son también indicio de debilidad y astucia.
La juventud es un defecto que se corrige con el tiempo.
Las lágrimas son la sangre del alma.
La temeridad acompaña a la juventud, como acompaña la prudencia a la vejez.
Que no se sequen tus lágrimas, porque se secarán los
ríos de tu alma.
Ningún hombre sabio quiso nunca ser joven.
He aquí un consejo que una vez oí dar a un
joven: Haz siempre lo
que temas hacer.
Poseer la gloria y la juventud es demasiado para un mortal.
Toda hora perdida en la
juventud es una probabilidad de
desgracia en el porvenir.
En los ojos del joven arde la llama. En los del viejo brilla la luz.
Un cura
joven hace los mejores sermones.
Las nociones de rectitud e ilicitud, justicia e injusticia, no tienen lugar en la guerra.
El
joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
Un acto de justicia permite cerrar el capítulo; un acto de venganza escribe un capítulo nuevo.
El viejo no puede hacer lo que hace un
joven; pero lo que hace es mejor.
Justicia es el hábito de dar a cada quien lo suyo.
Cada generación se revuelve contra sus padres y se aproxima a sus abuelos.
Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa.
La
juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.
Nada hay más injusto que buscar premio en la justicia.
Los viejos desconfían de la
juventud porque han sido jóvenes.
¿Acaso los poetas no están siempre del lado de la justicia?.
Demasiado libertinaje en la
juventud seca el corazón, y demasiada continencia atasca el espíritu.
La justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte.
La
juventud es un defecto que se corrige con el tiempo.
La temeridad acompaña a la
juventud, como acompaña la prudencia a la vejez.
Casi todos los crímenes que castiga la ley se deben al hambre.
La
juventud tiene el temperamento vivo y el juicio débil.
Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte
contraria.
Ningún hombre sabio quiso nunca ser
joven.
La absolución del culpable es la condena del juez.
Poseer la gloria y la
juventud es demasiado para un mortal.
Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás.
En los ojos del
joven arde la llama. En los del viejo brilla la luz.
Las nociones de rectitud e ilicitud, justicia e injusticia, no tienen lugar en la guerra.
Más vale poco con justicia, que mucho con derecho.
Un acto de justicia permite cerrar el capítulo; un acto de venganza escribe un capítulo nuevo.
Donde no hay justicia es peligroso tener razón.
Justicia es el hábito de dar a cada quien lo suyo.