Mensajes enviados por Críspulo Cortés Cortés:

Las apariencias engañan.
Las letras con sangre entran.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
La salud no es conocida hasta que es perdida.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
La salud no consiste en estar delgado o gordo.
Las cosas de palacio van despacio.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
La ruina comienza por la cocina.
Las desgracias nunca vienen solas.
La ropa sucia se debe lavar en casa.
Las cosas en caliente pegan.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Las cosas caen por su propio peso.
La razón la tiene Sansón.
Las buenas labores honran a los labradores.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
La razón es de quien la tiene.
Las cadenas de oro son más fuertes que las cadenas de hierro.
La razón no quiere fuerza.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Esto es como una cena de negros.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Esto huele a cuerno quemado.
La sangre del pobre el rico se la come.
Estómago vacío no tiene oídos.
Las apariencias engañan.
Esto está en chino.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Esto es el pan nuestro de cada día.
La salud no es conocida hasta que es perdida.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
La salud no consiste en estar delgado o gordo.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
Del plato a la boca, se cae la sopa.
La risa va por barrios.
Del reir viene el gemir.
La ruina comienza por la cocina.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
La ropa sucia se debe lavar en casa.
La mano firme y abanico de brocado, mueven el aire de terciopelo blanco
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Manojo de flores de fuertes olores
La razón la tiene Sansón.
La geometría y el olor son un primor
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Escudo encuadrado pueblo muy salado
La razón es de quien la tiene.
La brasa escondida calienta comida
La razón no quiere fuerza.
Rojo encapuchado jardín muy amado
Esto es como una cena de negros.
La Flor de comer no se puede oler
Esto huele a cuerno quemado.
Un nido de cigüeñas en los alto una peña
Estómago vacío no tiene oídos.
Las lamparas de la mesita vigilan el bolillo de la tita
Esto está en chino.
La paja de la silla se compro en Sevilla
Esto es el pan nuestro de cada día.
Amarillo y verde nunca se pierden
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
Abanico... abanico... sal de tu jaula a airearme un poquito
Del plato a la boca, se cae la sopa.
Paños y brocados muy bien acabados
Del reir viene el gemir.
Pesa la romana sin ser una hermana
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Abierto el encaje que el viento trabaje
La mano firme y abanico de brocado, mueven el aire de terciopelo blanco
Bucaro de flores con miles de olores
Manojo de flores de fuertes olores
El olor y aroma a la puerta asoma
La geometría y el olor son un primor
El canto del cuco dentro del escudo
Escudo encuadrado pueblo muy salado
Puchero y ceniza hasta la camisa
La brasa escondida calienta comida
Capullo de rosa que bella es la cosa
Rojo encapuchado jardín muy amado
Flores de miel para la piel
La Flor de comer no se puede oler
En altos vuelos cigüeñas por el cielo
Un nido de cigüeñas en los alto una peña
La cama y la colcha el bolillo tocan
Las lamparas de la mesita vigilan el bolillo de la tita
En silla de paja el culo trabaja
La paja de la silla se compro en Sevilla
Serré de Serrano no lleva marranos
Amarillo y verde nunca se pierden
Azul azulito vuélveme bonito
Azul de cuatro hojas buen olor deshoja
El aire encerrado y tu en la taberna mojado
Abanico... abanico... sal de tu jaula a airearme un poquito
Cientos de bordados muy bien acabados
Paños y brocados muy bien acabados