Mensajes enviados por Críspulo Cortés Cortés:
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Auyama no pares calabaza.
Ave de mucha pluma tiene poco que
comer.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Ave de mucha pluma poco tiene que
comer.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
A veces se llora de alegría.
Ausente, apenas viviente.
A veces sale más caro el collar que el perro.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
A veces perdiendo se gana.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
A veces, hasta un
cerdo ciego encuentra una bellota.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
A un traidor, dos alevosos.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Aunque te rompas el cuero, sin suerte no harás dinero.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
A veces
caza quien no amenaza.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Auyama no pares calabaza.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Ausente, apenas viviente.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Aunque mucho suena, sólo echa aire la trompeta
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Aunque mucho brilla, no es de oro la hebilla.
Ausencia al más
amigo, pronto lo pone en olvido.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
Aurora rubia, o viento o
lluvia.
Aunque me veas vestida de lana no soy borrego.
A un traidor, dos alevosos.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
Aunque te rompas el cuero, sin suerte no harás dinero.
Aunque los dos son de barro, no el lo mismo bacín que jarro.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al
cielo.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Ara bien y cogerás trigo.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Aunque sea fraile, le gusta el
baile.
Aquí te cojo y aquí te mato.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Aquí se rompió una taza, cada quien se va a su casa.
Aunque mucho suena, sólo echa aire la trompeta
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Aunque mucho brilla, no es de oro la hebilla.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Aunque me visto de lana, no soy
oveja.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Aunque me veas vestida de lana no soy borrego.
Aquí no hay más cera que la que arde.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Aquí, lo único que importa es la caja.
Aunque los dos son de barro, no el lo mismo bacín que jarro.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Ara con
heladas, que matarás la grama.
A quien vela, todo se le revela.
Ara bien y cogerás trigo.
A quien tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Aquí te cojo y aquí te mato.