Mensajes enviados por Críspulo Cortés Cortés:
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Es como el cilindro, que cualquiera lo toca pero no cualquiera lo carga.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
Es caballero, no el que tiene
caballo, sino el que tiene dinero.
Es bueno tener amigos hasta en el infierno.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin
comer.
Es bueno tener
amigos hasta en el infierno.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Es agradable ser importante, pero más importante es ser agradable.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
En viernes ni en martes, ni tu
casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
En una
boda no se pierde un hijo sino que se gano una hija.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
En el tono que canta el abad, le responde el sacristán.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
En las caricias de
otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
En cuanto fui nuera, nunca tuve buena suegra, cuando fui suegra nunca tuve buena nuera.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
En la
casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un
pan tierno.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
En la
casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
En chica casa y en largo camino se conoce al buen amigo.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
En Burgos hay solo dos estaciones, el invierno y la del ferrocarril.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el
pan.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
En habiendo vino, aceite y manteca de
cerdo, media botica tenemos.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
En el tono que canta el abad, le responde el sacristán.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
En el mundo como en el
mar, no se ahoga quien sabe nadar.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
En el
juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las
castañas.
El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno.
En cuanto fui nuera, nunca tuve buena suegra, cuando fui suegra nunca tuve buena nuera.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
En chica
casa y en largo
camino se conoce al
amigo.
El trigo tardío no alcanza al temprano, ni en paja ni en grano.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
En chica
casa y en largo
camino se conoce al buen
amigo.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
En
casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
El tonto y el mezquino andan dos veces el mismo camino.
En
Burgos hay solo dos
estaciones, el
invierno y la del ferrocarril.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
En Abril
aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
El sol de Marzo temprano, es muy bueno para los campos.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de
caballo y parada de borrico.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
El yerro del
médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
El yerro del
médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
El rábano, malo para el diente y peor para el vientre.
El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno.
El que va a cagar y no se pee, es como el que va a la escuela y no lee.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
El trigo tardío no alcanza al temprano, ni en paja ni en grano.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
El traspié no se da contra la
montaña sino contra la pequeña
piedra del
camino.
El que toma la zorra y la desuella ha de saber más que ella.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
El que toma parientes más honrados que sí, toma a quien servir.
El tonto y el mezquino andan dos veces el mismo
camino.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.