Mensajes enviados por Críspulo Cortés Cortés:
El sol brilla para todos.
El sueño es hermano de la muerte.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
El sueño es alimento de los pobres.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
El sucio quiere ensuciar al otro.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
El sordo no oye, pero bien que compone.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
El sol siempre reluce.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
El sentido común es, el menos común que ves.
El sol sale para todos.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
El sol sale para justos y pecadores.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
El sólo querer es medio poder.
El sastre de fama, conoce la trama.
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
El sólo decir te quiero, no logra amor duradero.
El sarampión mata a lo traidor.
El sol de Marzo temprano, es para el
campo muy sano.
El Santo más milagrero es, San dinero.
El sol de Marzo, da con el mazo.
El santo ausente, vela no tiene.
El sol de enero, poco duradero.
El salario es de acuerdo con el trabajo.
El sol de Agosto cría aceite y mosto.
El saco del jugador, no necesita atador.
El sol brilla para todos.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
El Sil lleva el
agua y el Miño la fama.
El sabio calla, el tonto otorga.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
El saber no ocupa lugar.
El sentido común es, el menos común que ves.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
El sastre de fama, conoce la trama.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
El ruin calzado sube a los cascos.
El sarampión mata a lo traidor.
El ruin buey, holgando se descuerna.
El
Santo más milagrero es,
San dinero.
El rostro es el espejo del alma.
El
santo ausente, vela no tiene.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
El salario es de acuerdo con el trabajo.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
El saco del jugador, no necesita atador.
El roble como nace y el pino como cae.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
El río, por donde suena se vadea.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
El río pasado, el santo olvidado.
El sabio calla, el tonto otorga.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.
El Rey reina, más no gobierna.
El saber no ocupa lugar.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
El Rey es poco para su porquero.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
El ruin calzado sube a los cascos.
El remedio fue peor que la enfermedad.
El ruin buey, holgando se descuerna.
El relajo es dulce después del trabajo.
El rostro es el
espejo del alma.
El recurso más eficaz para ahorrar dinero es el trabajo.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
El ratón que no tiene más que un agujero, presto llega al moridero.
El roble como nace y el
pino como cae.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
El
río, por donde suena se vadea.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
El
río pasado, el
santo olvidado.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.