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Mensajes de Eufra7

Mensajes enviados por Eufra7:

Dos gallegos se encaman con un par de forasteras, pero antes de hacer el amor les dicen que tienen que ponerse condones. Al cabo de unos días, los dos amigos se encuentran.

- Oye, sinceramente, ¿a ti te importa que esas dos chicas se queden embarazadas?
- Pues la verdad es que no mucho.
- Entonces, ¿nos quitamos ya los condones?
HUMOR -

Test de alcoholemia

Va un tío por la autopista a 130 por hora, y en eso que le empieza a perseguir un coche de la guardiasiví... el tío se para en el arcén, y ve cómo se para delante de él el coche, se baja un picoleto, se acerca y le dice:
-Señor, iba usted a 130km por hora cuando la velocidad máxima permitida es de 120, lo sabía? Tendré que hacerle la prueba de alcoholemia.

A lo que el tío responde:

-Bueno, no me voy a negar a soplar, pero le aviso de antemano que daré positivo... es que vea, trabajo en un circo y cuando tengo que tragar y escupir fuego uso alcohol, y quiera que no siempre me trago algo... pero si usted quiere, soplo, aunque ya sabe que daré positivo.
Al mismo tiempo le señala los asientos traseros, donde hay varias garrafas, mazas, diábolos, palos chinos, bolas... de tó.

-Está bien señor, no le haré soplar, y por esta vez se librará de la multa... ha tenido suerte. Verá, es que a mi siempre me gustó mucho el circo, desde pequeño... ¿me podría hacer usted un favor?

-Usted dirá.
-Pues me encantaría que me hiciese usted una pequeña demostración, si no es mucho pedir.

Dicho y hecho, el tío sale del coche, coge sus bártulos y empieza a hacer malabares, primero con las bolas, luego con las mazas.... mientras le mira el guardiasiví. En esto que pasa un camión, y el conductor se asoma por la ventanilla tocando la bocina y gritando:

-IOPUTAAAAAAASSSS! QUE CADA VEZ LO PONÉIS MÁS DIFÍCIL!
Famoso nacidos un 23 de Enero: Carolina de Mónaco
Puntos débiles: egocéntricos – antisociales – conflictivos
Puntos fuertes: originales – individualistas – habilidosos
MEDITACIÓN
El maquillaje suele sentar mejor cuando pasa desapercibido
CONSEJOS
Ponga a trabajar su capacidad para la técnica. Compórtese con honorabilidad, pero no sea fanático en sus expectativas respecto a usted mismo y a los demás. Disfrute encajando de vez en cuando.
SALUD
Los nacidos el 23 de enero demuestran cierta resistencia a los procedimientos terapéuticos habituales, ya que tienen su manera personal de tratar con la enfermedad o los problemas físicos. Cuando están enfermos, deben tener un cuidado especial para no creerse sus propias profecías de autocuración ni dar por supuesto que han explorado por su cuenta todas las posibilidades terapéuticas. Sus expectativas también pueden influir en la salud de sus parientes y amigos. Normalmente, los nacidos este día tienen gustos y aversiones muy definidos respecto a la comida, que están profundamente arraigados. En cuanto al ejercicio, pueden ser incorregiblemente descuidados o igualmente muy fanáticos en distintos momentos de su vida, cuando les resulta difícil seguir un régimen moderado. Les vendría muy bien no cerrarse a los consejos sobre la salud, el ejercicio y el estilo de vida, al tiempo que amplían sus horizontes dietéticos.
TAROT
La quinta carta de los Arcanos Mayores es El Sumo Sacerdote, el intérprete de los misterios sagrados que simboliza el entendimiento humano y la fe. El Sumo Sacerdote es una autoridad sobre todo lo invisible, y su conocimiento es esotérico. Los significados positivos de esta carta son seguridad en uno mismo, ausencia de dudas e intuición certera; los negativos, sentenciosidad, orgullo y dogmatismo.
NÚMEROS Y PLANETAS
Los nacidos el vigesimotercer día del mes están regidos por el número 5 (2+3 = 5) y por el planeta Mercurio. Puesto que Mercurio representa la rapidez mental y los cambios súbitos, los nacidos el 23 de enero quizá reaccionen involuntariamente de modo exagerado a nivel mental y que cambien de opinión y su entorno físico con gran regularidad, lo que se realza particularmente por la errática naturaleza de Urano, el regente del signo Acuario. La combinación de Mercurio con Urano garantiza una mente aguda combinada con un verdadero talento para la técnica, la capacidad de ser enormemente objetivo y un estilo de comunicación inusual. El número 23 se asocia con los acontecimientos, y en los nacidos el 23 de enero esto intensifica el deseo de vivir experiencias interesantes y a veces peligrosas.
No es en absoluto necesario que esta faceta técnica guarde relación con su papel público para que se produzca un desarrollo espiritual; ambas facetas suelen ir por separado. Sin embargo, los pocos que consiguen establecer una conexión entre ellas, sobre todo si tienen unas firmes bases éticas, se distinguen en su profesión con poder efectivo e influencia.
Es innegable que los nacidos el 23 de enero reflejan un notable interés por la técnica, las matemáticas o las ciencias, y esta faceta no tiene nada que ver con las personas. Muchos de estos individuos atesoran al menos una afición, si no se dedican profesionalmente, que requiere objetividad y quizá implica reunir datos, descubrir hechos, inventar soluciones y cosas similares.
Aunque creen en que hay que ser natural, se dan cuenta mejor que la mayoría de lo importante que es para el ser humano representar distintos papeles, y llegan a ser expertos en encarnar a varios personajes en diferentes momentos de su vida. No obstante, a través de todas estas representaciones teatrales, su verdadera personalidad siempre se percibe con toda claridad. En este sentido son personas muy transparentes.
Debido a que el carácter y el individualismo son rasgos importantes de la vida de los nacidos este día, quizá elijan estudiar, pasar a la acción o sólo apreciar estas cualidades en los demás.
Es posible que acaben sintiéndose cómodos en ese papel, puesto que los libera de la necesidad de guardar las apariencias o ser alguien que no son. Los menos prendados de las maneras sociales o el comportamiento convencional pueden reforzar especialmente esta imagen.
La palabra carácter tiene un tercer significado cuando se aplica a los nacidos el 23 de enero, ya que de hecho se pueden considerar «todo un carácter», es decir, tipos excéntricos o raros.
Pero por suerte (o por desgracia, según el caso), atenerse a sus creencias o traicionarlas durante la juventud puede tener un efecto permanente en la formación de su personalidad y en su autoimagen cuando alcanzan la madurez.
Si se comportan de un modo honroso pueden vivir consigo mismos; de lo contrario sufrirán hondamente hasta que su conciencia se aclare, o hasta que mejoren su propia imagen de sí mismos; es posible que esta reivindicación sólo pueda satisfacerse mediante acciones valerosas o el autosacrificio.
Un tema importante en la vida de estos individuos es la base misma del carácter: la integridad, la moral y la firmeza ética. Quizá no piensen demasiado en ello, o quizá den por supuestas varias cosas sobre su ausencia de carácter, pero a base de crisis y circunstancias extremas pronto descubren de qué madera están hechos.
Así, aunque todo el mundo tenga un carácter complejo, los nacidos este día lo viven, son así a la vista de todos. En efecto, sus costumbres suelen causar una primera impresión de lo más memorable.
Signo Acuario: nacidos el 23 de Enero

Los nacidos el 23 de enero tienen un carácter idiosincrástico que los distingue de todos los demás seres humanos. Se puede manifestar exteriormente como un estilo identificable, a menudo ejemplificado por una cualidad en particular, como su voz, sus movimientos, su conversación o su expresión facial.
Sólo bajo la mirada de Dios nuestro corazón puede recuperar la paz, puede reiniciar el camino con esa fuerza irresistible que viene de lo Alto. La mayor seguridad que podemos recibir en esta vida es la que nace del sentirnos perdonados y amados. A pesar de lo que haya podido ocurrir. Mientras haya un poco de confianza, mientras la esperanza guíe nuestros pasos, será posible ese gesto de buena voluntad que nos lleva a Dios. Entonces Él descenderá de nuevo para abrazarnos, para iniciar una fiesta interminable, porque regresa al hogar un hijo muy amado...
A veces somos muy duros con nosotros mismos, no alcanzamos a perdonarnos nuestras faltas. Faltas, por desgracia, en ocasiones muy graves, que nos duelen, que nos humillan, que nos llevan poco a poco a la desesperanza. En esos momentos deberíamos abrir la Biblia y leer con calma las parábolas de la misericordia de san Lucas (cap. 15), o los Salmos del perdón (como el Salmo 51). O ese pasaje tan bello de la primera carta del apóstol san Juan: “En esto conoceremos que somos de la verdad, y tranquilizaremos nuestra conciencia ante Él, en el caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo” (1Jn 3,19-20).
Por eso Pedro, después de negar al Maestro, no desesperó. Lloró, sí, su cobardía, su miseria. Pero supone ver en los ojos de Jesús algo que había visto mil veces cuando observaba cómo trataba el Maestro con otras personas: con el gran regalo del perdón.
En el Evangelio vemos cómo Cristo trata a los pecadores, incluso a los peores. No condena, no reprocha, no rechaza. Come con ellos, les habla con respeto (sin condescender con sus pecados). Su mirada debería llegar hasta lo más hondo del alma, removería las aguas del corazón, haría descubrir que existe un Dios que aleja de nosotros el pecado, que limpia lo más sucio del alma, que perdona y que permite recuperar la dignidad del hijo.
Darnos cuenta del peligro que se esconde en el pecado de la desesperación es ya mucho: el primer paso para poder cambiar. Pero no basta, pues a veces vemos cómo este pecado nos domina poco a poco, y precisamente por su fuerza paralizante no somos capaces de reaccionar. Por eso conviene poner el antídoto más fuerte y más decisivo para que no nos domine: la confianza que nace al descubrir el Amor y la misericordia de Dios.
El que se desespera abandona la lucha, da vía libre a los vicios (piensa que nunca podrá corregirse), se aparta de las buenas obras y del camino de la virtud, se hunde en el abismo de esa tristeza que paraliza nuestras energías más profundas.
Santo Tomás, sin embargo, ofrece una reflexión ulterior: hay algo especial en el pecado de desesperación, pues nos toca en lo más profundo del corazón, en ese núcleo interior de donde nacen nuestros deseos y nuestras acciones. Es decir, nos paraliza, nos impide trabajar por mejorarnos, nos aparta de la misericordia, ahoga la posibilidad de una conversión: por eso la desesperación sería un pecado gravísimo; quizá, subjetivamente, sea el peor de los pecados por las terribles consecuencias que produce.
Es también muy grave, sigue santo Tomás, el pecado de incredulidad: rechazar la fe, no reconocer que Dios ha hablado en Jesucristo. Entonces, ¿es menos grave el pecado de la desesperanza?
En uno de sus escritos, santo Tomás de Aquino se plantea la pregunta: ¿es la desesperación el pecado más grande? (cf. Suma de teología, II-II, q. 20, a. 3). Para responder, santo Tomás recuerda que los pecados más grandes son aquellos que van contra las virtudes teologales, especialmente contra la virtud de la caridad. En otras palabras, el pecado más grave es el pecado contra el amor a Dios y contra el amor al prójimo.
Antídoto contra la desesperanza
Mientras haya un poco de confianza será posible ese gesto de buena voluntad que nos lleva a Dios

Por: P. Fernando Pascual, L. C. | Fuente: Catholic. net

La desesperación es uno de los peligros más grandes en la vida moral y espiritual. Cuando uno llega a pensar que no tiene remedio, que no puede mejorar, que su vida consiste solamente en una serie de errores y de culpas sin fin, que es imposible rectificar, que ni siquiera Dios es capaz de perdonar los propios pecados, entonces hemos caído en el pecado de la desesperanza.
Preguntas para la reflexión

1. ¿Cómo cultivo mi relación con el ES?
2. ¿Sentimos cómo el Espíritu Santo nos capta e introduce en el mundo de Dios?
3. ¿Es la Virgen mi compañera en la oración?
Creo que también en nuestra propia vida debe existir un insertarnos paulatinamente en el orden del Espíritu.
En Pentecostés se colmó su ansia por el Espíritu de Dios. Allí quedó completamente compenetrada y transformada por El. Ya en su vida tuvo un cuerpo espiritualizado, es decir, transformado por el Espíritu, de modo que no podía ser destruido. Y así ya quedó preparada para su último y definitivo paso: la asunción en cuerpo y alma al cielo.
Cumbre de ese insertarse en el orden del Espíritu fue la espera de Pentecostés. Allí María se convirtió en instrumento perfecto del Espíritu Santo. Condujo a los apóstoles y discípulos a la sala del Cenáculo. Les transmitió su anhelo profundo por el Espíritu Divino. E imploró con ellos la fuerza de lo alto sobre toda la Iglesia reunida.
Y cuando llegó la gran Hora, sobre el monte Calvario, ya callan en Ella los deseos y necesidades naturales. Todo queda sujeto a la voluntad del Padre. Ya no quiere otra cosa que cumplir perfectamente con su rol en el plan de salvación.
Otro momento difícil surgió en las bodas de Cana. “Mujer, Tú no piensas como yo: todavía no ha llegado mi hora” (Jn 2.4). El pensar de María es todavía muy humana: quiere ayudar a los novios en su necesidad. Jesús mira más allá, piensa en su gran Hora, la hora de la Cruz. Y, sin embargo, cumple el deseo de su Madre.
En diálogo con el Espíritu de Dios, tenía que recorrer su propio camino de fe. Pensemos en la pérdida de Jesús, al cumplir los doce años. Cuan difícil fue para Ella cuando su Hijo los abandonó y después les dijo:

“ ¿No saben que tengo que preocuparme de los asuntos de mi padre?” (Lc 2, 49). Como agrega el texto, María no entendió lo que Jesús acababa de decirles. Pero seguramente se dio cuenta de que su Hijo llevaba en su interior otro mundo, el mundo del Padre, en el cual también Ella tenía que adentrarse de un modo más perfecto.
¿Y que quiere decir eso? María tenía que ir comprendiendo, paso a paso, lo que quería Jesús y lo que debía hacer Ella a su lado. Tenía que entrar progresivamente en ese mundo de su Hijo Divino, en el que sólo el Espíritu Santo podía introducirla.
Sin embargo, como ser humano, Ella crecía en sabiduría y desarrollaba su entendimiento a lo largo de la vida. Por eso dice el Padre Kentenich, fundador del Movimiento de Schoenstatt, que María iba adentrándose crecientemente en el orden del Espíritu.
Su crecer en el orden del Espíritu. No debemos pensar que la Virgen haya entendido todo desde el primer momento. Evidentemente comprendió mucho más que nosotros. Porque tenía, como dice Santo Tomas de Aquino, la luz profética que le regaló un conocimiento mayor de las cosas de Dios.
Pero aquí hay algo más, algo nuevo y único: el Espíritu Santo quiere actuar junto con la Virgen. ¿Y para qué? Quiere unirse y atarse a María para que de Ella nazca Jesucristo, el Hijo de Dios. Y quiere que la Stma. Virgen diga su Sí totalmente voluntario y libre, para entregarse al Espíritu de Dios, para convertirse en Madre de Dios.
Pero su gran encuentro con el Espíritu fue la Anunciación del ángel que culminó con la encarnación. Allí María tuvo su primer Pentecostés: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lc 1, 35). A partir de ese acontecimiento, Ella es llamada sagrario, tabernáculo, santuario del Espíritu. Con ello se indica la inhabitación del Espíritu Santo en María de un modo del todo singular y superior al de los demás cristianos. Como en todo ser humano, el Espíritu de santidad quiere actuar en la Virgen y a través de Ella.
Espíritu Santo y María

El Padre Nicolás nos invita a reflexionar sobre la relación entre el Espíritu Santo y la Virgen María.

Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Retiros y homilías del Padre Nicolás Schwizer

Quisiera meditar con Uds. algunos momentos en la vida de María.

La Encarnación. No hay duda de que la vida de la Stma. Virgen estaba, desde su inicio, bajo la fuerte influencia del Espíritu de Dios. La Virgen es la “Todasanta” porque desde el primer momento de su existencia fue “sagrario del Espíritu Santo”.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
Me confesaré esta semana.
Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
[María] siguió a Jesús, escuchando cada palabra que salía de su boca; conservó todo en su corazón y se convirtió en memoria viva de los signos realizados por el Hijo de Dios para suscitar nuestra fe. Sin embargo, no basta sólo escuchar. Esto es sin duda el primer paso, pero después lo que se ha escuchado es necesario traducirlo en acciones concretas. El discípulo, en efecto, entrega su vida al servicio del Evangelio.
(Homilía de S. S. Francisco, 8 de octubre de 2016).