Refranes
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Cada raposa mira por su cola.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Cada santo tiene su candela.
Cada sendero tiene su atolladero.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Cada tierra bien su fruto lleva; mas no el que tu quieras.
Cada tonto tiene su manía.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Cada uno canta como le pagan.
Cada uno canta como quiere.
Cada uno con su humo.
Cada uno cuelga lo que mata.
Cada uno dice quién es.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Cada uno en su casa es rey.
Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Cada uno es maestro en su oficio.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Cada uno habla como quien es.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el de su vecino.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Cada uno se rasca donde le pica.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Cada uno va a su avío, y yo voy al mío.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Café cocido, café perdido.
Caga más un buey que cien golondrinas.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Calenturas de mayo, salud para todo el año.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Calma piojo que el peine llega.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Calva buena, luna llena.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Callado mata conejo.
Callando el necio, se hace discreto.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Callar como puta tuerta.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Calle mojada, caja cerrada.
Callemos, que el sordo escucha.
Calles mojadas, cajón seco.
Calles y callejas tienen orejas.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Cama de novios no la tienen todos.
Camarón que se duerme amanece en el mercado
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Cada raposa mira por su cola.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Cada santo tiene su candela.
Cada sendero tiene su atolladero.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Cada tierra bien su fruto lleva; mas no el que tu quieras.
Cada tonto tiene su manía.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Cada uno canta como le pagan.
Cada uno canta como quiere.
Cada uno con su humo.
Cada uno cuelga lo que mata.
Cada uno dice quién es.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Cada uno en su casa es rey.
Cada uno en su casa y Dios en la de todos.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Cada uno es maestro en su oficio.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Cada uno extienda la pata hasta donde llegue la sábana.
Cada uno habla como quien es.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Cada uno quiere llevar el agua a su molino y dejar en seco el de su vecino.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Cada uno se rasca donde le pica.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Cada uno va a su avío, y yo voy al mío.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Café cocido, café perdido.
Caga más un buey que cien golondrinas.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Calenturas de mayo, salud para todo el año.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Calma piojo que el peine llega.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Calva buena, luna llena.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Callado mata conejo.
Callando el necio, se hace discreto.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Callar como puta tuerta.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Calle mojada, caja cerrada.
Callemos, que el sordo escucha.
Calles mojadas, cajón seco.
Calles y callejas tienen orejas.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Cama de novios no la tienen todos.
Camarón que se duerme amanece en el mercado