Que graciosa la señora, un diablillo eso lo hacíamos de pequeños, y lo creíamos una maravilla, jaja ja, tiene muchos recuerdos para mi, un abrazo amigo
Fijate Berta que tía cabrona, como para fiarte de ofrecerle tu ayuda, seguro que el que se llevo los palos fue el chaval que toco el timbre,
un abrazo
un abrazo